Monday, November 02, 2009

Palabras de salud...


Introducción: Hacia una nueva autoayuda

A. El problema de la autoayuda

1. Vivir colectivamente en tiempos de individualismo
2. Ser feliz por la ética: la responsabilidad de vivir mejor
3. Dar
4. La culpa y el ego
5. Repensar el amor propio

B. Acá estamos, esto somos

6. La amistad.
7. El amor.
8. Los deportes y los juegos.
9. El comer como ceremonia.
10. La fiesta, la música y el baile.
11. Formas de habitar el espacio público

C. ¿Qué hacer?

12. Mandatos
13. Pérdida vitalista
14. El propio hacer y el juicio de los otros.
15. El poder de la sustracción
16. La independencia
17. Más allá del éxito y el fracaso
18. Por un conformismo crítico
Epílogo: Problemas


Saturday, October 17, 2009

EEV, otro espeyal ediyon

Amados en potencia:

No es meramente que queramos; es un estar invitante -el famoso y nunca bien ponderado nosotros-, que se impone.

Como Agustín el santo vio a tiempo, sabemos qué es el amor mientras evitemos preguntarnos. Este martes y con mucho esfuerzo de la parte más sana del alma, Elina “la luz” Aguirre, y -abran cancha- el colectivo El amor está raro, ensayarán para que la pregunta sea experiencia.

Además y a Nosotros gracias, Daniel “oráculo de Gerli” Liñares y Clara Clauida Cardinal jugarán a las lágrimas con un fragmento de Nomenclatura de los días; y Los Salvajes Rockabilly rasgarán el aire como cuando Louisiana era terrestre.

Ensayos en vivo: una oferta elevada al azar.

Este martes 20 a las 20
En el Común Clandestino Pachamama (Pje. Argañaraz 22)
Gratis, porque la presencia del nosotros es un prestigio aún no calificado.

Wednesday, October 14, 2009

Pruebas



1.
¿Cómo se come la carne? Como se come la carne. Jugosa; cocida -no cruda-, pero jugosa. Si somos gran tanto por ciento agua.
Comerla con la mano, sin perder líquidos al plato por daño con el vil metal.
Agarrar el pedazo de carne con el dedo prensil y los otros, traer sus colores a las fauces abiertas, incorporantes, deseosas de lidiar con lo externo; morder, masticar, sentir. En los mejores casos, sin tironear. Comer con la mano somete al trozo vacuno a control de calidad: que salga de la parrilla y pueda cortarse con los dientes.

2.
¿Cómo se distribuyen las prioridades de la escritura si uno escribe sólo con la mano hábil? En comparación hábil. Quién sabe la otra existe para medir la gracia recibida contra la tosquedad posible. Pero en soledad, sin la segunda, la hábil no puede darse lujos, volcar en la página todos los hallazgos encontrados gracias a las perspectivas sucesivamente habilitadas por los pasos o saltos del texto. Esa voluntad paisajística, digresiva y ecléctica, acaso pueda reconocer y homenajear el interés motor que tuvo el mérito de poner la pensadera a trabajar, pero también puede perderle respeto y llenar un espacio obnubilando. La diestra sola guarda siempre criterio de prioridad.

3.
Buscar que la pierna se estire para alcanzar el pantalón, apuntar a agarrarlo usando los dedos del pie como pinzas, no es ridículo o negador sino, en cierto sentido, natural: uno primero investiga lo que puede, recién después pide ayuda. Sobre todo, para no quedarse con intriga respecto de lo que se podía; no quedarse con una pregunta sin experiencia.










Sunday, October 04, 2009

notas

Reseñas de Ceviche, de Federico Levín, y Cuentos Completos de R.E. Fogwill; entrevista a Santiago López Petit: aquí.

Sunday, September 20, 2009

¿Ley de medios? Notas sobre nuestra generación y lo invisible





¿No ocurre que las generaciones se esterilizan por pérdida de la insistencia en aquellos senderos que sólo a ellas les son dados reabrir? ¿No existe un riesgo abortivo en la abstención, la elusión o en los reparos a activar la débil fuerza mesiánica que a cada generación le viene dada en gracia, y que debe ella misma descubrir?
Advertida desde siempre, portadora genética de un terror que deviene inteligencia cínica, “nuestra generación” se ha ahorrado el riesgo de la creencia y de la promesa política. Desarrollamos, desde siempre, una conciencia clara del patetismo del sentido.

Nuestro escepticismo carece de fuerza histórica.
Las abundantes metáforas de la intemperie exhiben nuestra orfandad. La reducción de nuestro horizonte a una búsqueda desesperada de protección. Adherimos a una detención de la historia bajo las formas más banales de la movilización de la vida (fascismo postmoderno).
Pero la potencia indetermina el mundo. ¿Cuán lejos debería llegar una potencia tal para remover en nosotros la naturaleza del cálculo y la seguridad? Para interrumpir esta obviedad, la exposición universal del desastre.

¿Cómo se construye la obviedad?
El ojo, se sabe, tiende a dominar. A priori, los cinco sentidos son la visión y cuatro más.
Te lo juro, hermano, lo vi con mis propios ojos.
Y si no lo veo no lo creo.

Como el ojo es dominante y presumido, resulta palanca de conquista ideal para una dinámica que busque organizar al sujeto –sujetarlo- en un juego de atenciones y prestaciones determinado.

Todo se desvive por ser visto y la escala de visibilidad es escala ontológica: nos guste o no nos guste, nos encontramos sintiendo grados de certeza respecto de la gravidez de algo en el mundo según su visibilidad.
Si somos constructivistas como el Indio, una canción cambia el mundo, porque cambia mi cabeza y mi visión y entonces el mundo. Qué importa si hay verdad más allá de nosotros: problema de lo otro.
Pero aún si somos constructivistas, lo que percibimos –por ejemplo una canción- delinea minuciosamente el mapa de lo real y de lo posible.
De lo plausible y de lo festejable.
De lo más o menos y de lo posta.
De lo juguetón y de lo que queda cuando lavamos lo accesorio con el giro “en definitiva”, maldito latiguillo de la trascendencia.
La verdad, las expectativas. Lo deseable y lo esperable. El sentido y el poder de causa. Todo es producto del roce perceptivo con “lo” real. De esta manera, tenemos una responsabilidad: cuidar la política de distribución de atención.

Vivimos en una lucidez insoportable, redundante, donde el futuro es un espejo del presente, este presente eterno.
Del fondo de todas las cosas, de cualquier cosa, nos separa nada más que el cálculo. No hay misterio para nosotros.

No sólo hay una perversión mercantil de las expectativas. También una distorsión perceptiva, un aplanamiento: en un mismo plano –informático- puede leerse la infinita variedad de las cosas.
Esa homogeneización del infinito hace que haya no sólo una precarización de la vida sino una precarización del propio querer vivir, de las ganas: movidas por lo obvio.
Recuperar, entonces, la desesperación.
Poder sentir lo real que la realidad oculta mostrándose. Recuperar el sensorio para la calentura política.

Apostar performativamente a que haya cosas no traducibles al plano de lo obvio, evidente.
Cosas no perceptibles en el régimen de lo visible ni comunicable en su correlato informacional. Cosas oscuras, que iluminan sólo a los que hacen el trabajo de disponer su cuerpo a sentirlas, el trabajo para que los labre su sentido.

Necesitamos un baión por cada uno de nuestros ojos idiotas.

La moda se define como sustitución del material simbólico sin alteración subjetiva. Nuestra cultura está frita: todo es moda. Todo igual, todo lo mismo aunque se recambie al instante.
Las experiencias y espacios de alteración subjetiva no pueden salir en los medios ni tener propaganda. Estás ahí o no estás. Acá.
Después de las degeneraciones históricas del ser, del tener, y del parecer, poder estar es un privilegio inconmensurable.
Debe haber manera de advertir que yo, tu, él, nosotros somos la historia universal. Si logramos ser contemporáneos de nosotros mismos.
Es muy notorio el sentimiento propio del acceso al contacto con un real que produce un corrimiento en la distribución de lo sensible y lo pensable. Hace emerger una politicidad, esto es: autonomía, conflicto, belleza.
La autonomía, dado el poder, implica conflicto: pero sólo desde la instauración autónoma es conflicto y no pura explotación.

Qué se puede, qué no, qué podemos esperar: no sabemos. No sabemos.


Entonces, por un lado, en este tiempo de hiperconexión, con la red alcanzando el planeta entero y poniéndonoslo como imagen en nuestras casas, en este tiempo no podemos confiar en lo evidente. Sólo confiando en lo no visible se hace posible otro tiempo.

Eso por un lado.

Por otro lado, sólo una estrategia de invisibilidad puede preservar su temporalidad de la urgencia por no caerse de la miríada de conexiones.

El anonimato es la estrategia de una nueva clandestinidad.
Clandestinidad que no se oculta por riesgo de ser reprimida por un orden que la percibe como amenaza desintegradora; clandestinidad que, en cambio, se oculta por resultar atractiva para el orden por cuanto tiene de creadora de valor: el orden ataca al nuevo anonimato, el anonimato de los ricos de cosa intraducible para el mercado, lo ataca con oportunidades.
¿Somos capaces de crear valor, pero un valor no redundante ni nacido ya para el mercado? ¿Somos capaces de recuperar tramos de la cooperación colectiva de las manos de la mezquindad del simul-kapital? Crear un valor que no pueda ser mensurado, puesto -a través de comparaciones de grado- en equivalencia con todos los demás; crear parámetros que interrumpan el destino obligado de la fenomenología mercantil.






Presentado en la última Juntada de Ensayos en Vivo, introduciendo la intervención de López Petit; sin embargo, ahora advierto otra pertinencia. Ah: los primeros párrafos fueron escritos por el necesario Diego Sztulwark.







Saturday, September 19, 2009

Ley de radiodifusión - discurso

Emocionante discurso de verdad (diputada jujeña Carolina Moisés):

http://www.youtube.com/watch?v=u5QC99AI47Y

Friday, September 18, 2009

Clarín y Nación son terroristas

Por la ley de medios.
(Los abajo firmantes) apoyamos la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual porque entendemos que la actual concentración de medios de comunicación en manos de monopolios privados cercena el derecho a la información de nuestra sociedad, avasallando una de las conquistas más importantes y colectivas de la democracia, como es la libertad de expresión, en nombre de la defensa de sus intereses particulares. También entendemos que los binarismos no sirven para llevar adelante un debate productivo sobre esta ley fundamental, porque es una ley que trascenderá a los mismos actores en disputa. Ni el Gobierno ni la oposición ni las empresas monopólicas tienen las mismas responsabilidades, frente a una creciente demanda social de reforma del sistema de medios audiovisuales.
Porque más allá del contexto en que el debate se produce -originado en parte por los intereses que afecta el proyecto de ley- es inaceptable que la comunicación audiovisual siga regulada por una ley que, impuesta bajo la dictadura, cuenta hoy entre sus defensores a entidades como ARPA y ATA, que en ese momento eran parte de la autoridad de aplicación, y que hoy se envanecen en nombre de “la libertad”.Porque es necesario incorporar la mayor cantidad de gente posible, a través de organizaciones intermedias, a la gestión de los medios y de sus contenidos, y que el Estado garantice una mayor pluralidad, a través de los canales institucionales amparados en la Constitución Nacional y no por intermedio de los intereses económicos de los particulares que, en nombre de la libertad de expresión, aprovechan su desregulada participación en el mercado para manipular la información a los fines de preservar su poder económico y político.
En ese sentido, entendemos al proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual como una oportunidad histórica de fortalecer la democracia, tanto en lo que respecta a sus instituciones como a las posibilidades de participación. Desmonopolizar mejora la calidad de vida democrática porque impide que un solo actor determine la agenda de la conversación pública liberando también a los trabajadores de esos medios monopólicos de las garras de un solo patrón. A su vez no hay democracia posible si los poderes que de ella surgen no garantizan una pluralidad de voces real, que dé cuenta de la polifonía de una sociedad que requiere de la participación de todos sus actores. Libertad de expresión entendida como participación pública de toda la sociedad, de un Estado que la garantiza, y no como construcción comunicacional de los negocios y acuerdos que se hacen puertas adentro. Una ley que garantiza mayor transparencia en la producción y circulación de contenidos, que la ley que nos legó la dictadura y aún hoy sufrimos.
Esta Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual será una Ley de la Democracia, fruto de dos décadas de debates, celebrados en foros, universidades nacionales y entidades de bien público que entienden al derecho a la información libre, plural e independiente como un paso más en la mejora de la calidad institucional y política de una sociedad. A 26 años del fin de la dictadura cívico-militar, se impone la necesidad de revalorizar la libertad de expresión en nombre de los intereses colectivos. Una ley que abra la posibilidad de convertir a la información en un bien público y no en un negocio que ha demostrado responder no sólo a la remanida libertad de empresa, sino a la imposición de políticas y agendas propias de un totalitarismo de mercado que se sustenta en la desinformación y la manipulación de un derecho adquirido por la sociedad en su conjunto.
(Venía con y pedía firmas, me parecieron prescindibles)

Saturday, September 12, 2009

Lo mejor de nuestra piel

Nanoensayo en La Comunidad inconfesable, donde Oliverio Coelho había escrito esto sobre la Ensayos en Libro y su Antología).

Sunday, September 06, 2009

EEV espeyal ediyon

Camaradas,
en las buenas y en las malas. (La alegría no es sólo pasajera.)

Es increíble cuánto pasa todo el tiempo y sin embargo che adónde pasa algo. Prudencia defensiva es el ataque: una arenga sin objeto. Recuperar juntos la desesperación.
Ni inercia de las cosas ni voluntarismo; agite y sensibilidad al revoltijo.

Este martes 8 de septiembre, así pues, Santiago López Petit, de visita en Buenos Aires, invitará gentilmente a sabotear la realidad -y gana el que tiene buenas ganas, viejo.
Haremos de alfombra roja para sus ideas algunos parroquianos del mientras tanto -Burkart, Valle, Aguirre.
Y afortunadamente Patricio Diego Suárez cantará como para romperle el culo a la verdad /o hacerle un hijo a la verdad.

Martes 8 a las 21
Ensayos en Vivo espeyal ediyon (quién sabe salga lounge y conversemos y todo).
Club Cultural Pachamama, Pje. Argañaraz 22
Masticación empática
Y brindar por las victorias y sobre todo por los buenos fracasos, divina/irreprochable verificación de desafío al mundo.

Saturday, August 22, 2009

Ciudadanos del mientras tanto

Si estás seguro de lo que querés, cagaste. Desconfío. Con claros objetivos de peso: bien objetivadito. (Tener celular puede ser visto como nota looser.) Digo correrle el culo a la jeringa; la única firmeza es la del tránsito, el mientras tanto que somos (siendo). Confianza, al que busca. Al que no vende lo ya muerto sino que suelta –exagerado casi- todo lo que no es potencial, para que tenga más potencia. Y cuando no, no: acá estamos. Desesperados por estar a la altura de lo que hay, es decir de las posibilidades de crecimiento.

Tuesday, August 04, 2009

Pron - Cabezón Cámara: entrevistas y reseñas

Entrevista a Patricio Pron.
Reseña de su El comienzo de la primavera.

Entrevista a Gabriela Cabezón Cámara
Reseña de su La vírgen cabeza

Monday, July 27, 2009

He visto



Iberá.
Un suelo flotante.
Tendrá una amabilidad especial o algo, para albergar tantas formas de vida y para, además, conseguir del agua sostén.
Dicen, dicen, que los continentes son gigantografías de estos “embalsados” del Iberá (“agua que brilla” en guaraní, idioma primario del cono sur; supongo, digresión, que el agua no brillante, que vendría a ser la estándar, ha de ser la de los ríos sombreados de selva, de manera que lo dado, lo sin aclaración, es la selva, y quizá por eso los guaraníes hablen así, mandando al aire palabras que viajan escabulléndose; es un idioma escondido, del encierro selvático).
Dicen, que la firmeza no es más que ilusión, que es relativa, o mejor verdadera a la perspectiva de una práctica -y la verdadera verdad es una perspectiva práctica.
Nuestros saltos encuentran el principio de salvataje de esta unidad: que se doble, así no se rompe. Es dar un pisotón y que ondule el suelo. Piso flotante, y no se sabe si la tierra sostiene las raíces o las raíces sostienen la tierra.

Pájaros que comen bebitos de yacaré. También vi un ciervo, y otro ciervo y después otro más. Monos, monas, y monitos recostados en sus lomos, respaldados. Carpinchos, el roedor más grande. Y yacarés, lugar común del estero, hay como taxis en Buenos Aires.
Los arroyos: Corrientes y el Miriñay. El Miriñay aguas más lúcidas y pajonales más altos. De pie sobre la punta del bote (¿proa?) parece que se ve toda la dominancia, pero a la vez no se ve nada, porque todo es igual. Difícil ubicarse, son repeticiones de lo mismo reordenado, sin puntos de referencia posibles capaces de mapear; curvas y curvas del arroyo que, aunque de vista panorámica, resulta laberíntico en tanto siempre es igual. Y sin embargo a la vez, en esa escena en cada curva -que es igual-, esperan atención un millar y pico de bichitos y momentos y formas y vínculos, que devuelven la gentileza de la callada espera observante con su, recién ahí, desnuda unicidad, pieles que no saben mentir.

El agua deja una marea en mí. Una incorporación del marear, es decir, conciencia física de la proyección de inercia de los movimientos; inercia sensible incluso de los movimientos posibles (efectos actuales de lo potencial).

El que no sabe esperar no sabe nada.
No hay espera sin silencio.
La helada regala la potencia de sobrevivirla.

Thursday, July 02, 2009

Estamos en libro




Bueno:


Sólo las cosas es un libro. O un protolibro, cuya factura es prepotencia manual.

Con Notas sobre subjetividad mediática y crónicas de naturaleza urbana, abre la flamante colección Ensayos en Libro; el segundo título es la Antología de Ensayos en Vivo Vol. 1.

Todo esto se presentará el domingo 19 en el Centro Cultural Pachama y Rodrigo José Noya, autor de las ilustraciones del libro, grafica la invitación en este hermoso volante (también hizo Noya el afiche de arriba).



En la revista Toro, Matías Laje reseñó SLC, cuya contratapa reza lo que sigue:

Medios y ciudad, esferas del tránsito. Los medios degeneran en permanencia; la ciudad, en el puro pasar sin estar, pero su materialidad sucia y su ritmo de cuerpo viviente invitan a suspender el determinismo publicitario del cuerpo personal, para buscar juego propio en zonas de perseverancia emotiva. Ensayos breves, frescos, posiciones que si se vuelven necesarias es sólo en el fondo de su contingencia; ideas-gesto, ideas-decisión como pequeños soldados de tracción a sangre en la batalla por los modos de vida.

Wednesday, July 01, 2009

Por el lado de la marihuana

Con su novela debut, este chaqueño nacido en 1970 recibió una mención especial en el español Premio Herralde de Novela 2008 –ganó Casi nunca, del mexicano Daniel Sada- y entró sin aviso en la elite de los publicados por la primera línea del prestigio editorial hispanoparlante. (En la foto de solapa tiene una remera de Motorhead). La historia transcurre en la periferia de la periferia, entre un pueblito del Chaco -donde las napas subieron y entonces el suelo es constantemente barro a pesar de que nunca llueve y el sol te mata- y Córdoba capital. Aunque los personajes sólo relativamente están a donde están, porque en realidad no salen nunca del sopor cannabiótico. Porro todo el día (al desayuno el protagonista se arma “el primero de la mañana”) y la televisión como fuente de luz omnipresente, con documentales sobre calamares gigantes o grandes operaciones bélicas del siglo veinte como conexión única con el mundo...

[Sigue acá la reseña de Bajo este sol tremendo, de Carlos Busqued (Anagrama) publicada en Rolling Stone]

Thursday, June 25, 2009

La culpa es una forma débil de sentirse grande

(Nueva Autoayuda en ciernes)

Wednesday, June 10, 2009

Invitación

Camaradas:

La duda es un rico paseo -sin temor-, y hay que pasar el invierno. Queremos, queremos y seguimos queriendo; nos deshacemos y nos volvemos a hacer y parece no haber meta que pueda alcanzar nuestro querer.

Fuimos a una fiesta y aprendimos a cantar:
"¡O-le-lé,
o-la-lá,
si esta no es la vida,
la vida dónde está!"

Este viernes, entonces, la línea más expuesta e intentona del nosotros formará así:

- Daniel Cóppola y Gabriel Domenicucci ofrecerán la India en pedacitos
- Aíta, Alonso y Valle tantearán la inseguridad con culatas, pantallas y cirugías de cuidado.
- Rubén Mira traerá la afirmación alegre del cagazo, en revistas.

Nos justificará musicalmente la única e inimitable Pat Morita.

La juntada, dicen, contará con la guía de Lipzsyc y Pezzola; cocinan Burkart y Aguirre y decir todo sería tipear mucho.

Ensayos en Vivo, decimotercera noche:
Viernes 12 del seis
Casa Cariñosa Pachamama - Psje Argañaraz 22 (e/Israel y Lavalleja)
21:30 comemos lo mismo
22:30 palabras con tributo al silencio

Monday, June 08, 2009

Reseña de Conquista de lo inútil, de Werner Herzog (Entropía)

Diario de lo imposible
Pirañas asesinas, chozas de lianas, veneno para puntas de flecha y el objetivo de llevar un barco de vapor selva adentro, hasta un punto del río, y subirlo a través de una montaña a tracción a sangre humana, para bajarlo en otro río. Fiztcarraldo (personaje del film homónimo), como el director Werner Herzog, es un un hombre tomado por una tarea mucho mayor que él: hacer posible lo imposible. En concreto la tarea es un sinsentido, ¿pero cuál no?, si sólo la titánica entrega es fuente de valor, parece decir el Herzog, en cuyo diario de filmación, de dos años, se revela como el verdadero protagonista de la epopéyica empresa que desafía frontalmente a la naturaleza de las cosas... [sigue acá la nota publicada en Rolling]

Reseña de Indignación, de Philip Roth (Mondadori)

Carnicería en el campus
En el año 1951, el hijo de un esforzado y honroso carnicero kosher de New Jersey es el orgullo familiar: después de terminar la escuela y ayudar hasta el agotamiento desguazando reses, fregando tachos de grasa y revisando que los culos de gallinas muertas -sólo por desangramiento y sin daño en la cervical- huelan como deben, está por empezar la universidad, cosa que nadie en la familia había logrado. Dos de sus primos murieron combatiendo al nazismo y él quiere aprovechar su oportunidad académica sobre todo para evitar ser llamado a filas como soldado raso en la siguiente contienda bélica en que se embarcaron los Estados Unidos, la de Corea –otra carnicería. Pero resulta que, acaso por la paranoia de tiempos de guerra, su padre se torna insoportable, con un miedo constante y una preocupación insaciable sobre él, quien huye, pues, a una universidad en el lejano Ohio.
Allí, en la vida de “campus” durante la primera guerra de la posguerra, transcurre el grueso de la historia, contada desde una suerte de realismo con libertinajes... [SIGUE la nota publicada en Rolling]

Los días que vivimos en peligro - reseña

Dieciséis escritores argentinos narran los hechos que conmovieron al país, dice la -cuanto menos- imprecisa tapa del libro que en realidad contiene relatos situados en los días de los hechos.

Con el desafío de contar cosas públicas sobre las que el lector tiene imaginario y relato previo -lo que facilita la comunicación pero aumenta la dificultad de crear un territorio de emotividad singular-, el libro engrosa la tendencia editorial de antologías temáticas; el resultado es desparejo. [SIGUE]

Monday, June 01, 2009

Privado socialista



No hay nadie como tú es un gran tema del último de Calle 13, Los de atrás vienen conmigo.

Sin doble conciencia alguna el amigo va por así deicr enunciando el mundo, y entre muchas cosas que "hay", dice "capitalismo y comunismo".

Notable ese señalamiento extemporáneo, ¿de dónde provendrán sus percepciones?

¿Cómo sería el mundo cuando en cualquier pensamiento sobre su realidad estaba asumido que "hay capitalismo y comunismo"?
Que no era comunismo, se diría pensando en los socialismos reales (¿diagonal deformada del realismo socialista?). Pero, diría a su vez el otro contraargumento que imagino (doble, triple y andá contá las meta conciencias), sí había sistemas económicos de masas organizados sin propiedad privada, al menos de los medios de los medios de producción.

Y recién ahora viene el pero que quiero: eso depende de lo que entendamos por propiedad privada.

Si es cualquier régimen de gestión no estatal, ok.

Pero si entendemos que lo privado es lo sustraído por un grupo a los demás, la cosa cambia. Supongamos que las existencias son existencias sociales; que toda empresa económica existe sólo como momento de un entramado económico, social, común. Y que lo privado es lo que sustrae una fase de eso al resto de los participantes de la red.


En el aparato fijo de administración de lo público, en el Estado, puede criarse una casta, claro está, con control y aprovechamiento de los medios de producción, control y aprovechamiento privados al resto de la -más o menos roja- comunidad. Sería una propiedad privada en el Estado.





Saturday, May 16, 2009

Todos somos barbijo

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¿Se sugiere morir?
La realidad mediática se impone sobre -en este caso- la verdad médica: no esalgo nuevo, pero sí evidentemente muy actual. (Nuevo en todo caso podría serel modo específico de esta imposición).

Dicen desde México que hay mucha gente internada con todos los síntomas dela Gripe Cerda, que tienen el conjunto exacto de síntomas pero después no tienen el bicho. Podríamos decir que sí lo tienen en el plano de la verdad mediática sobre el cuerpo; quién sabe, la sugestión podría llegar también a producir la misma muerte. Pintó gripe porcina, tal sería la asunción realizada por las células. La verdad biológica es organizada por la verdad mediática, por no decir que las condiciones mediáticas determinan la conciencia, un chascarrillo.

Somos barbijo
En cada momento que me conecto con las imágenes del acontecimiento porcino-microscópico, coincido en sentir esa "degradación huaman": estamos hechos mierda. Pero sin embargo, no perdería la chance, por un principio de lógica física, de intentar ver lo que pasa como una positividad, una manera, si sequiere atolondrada, de lo real humano de vivir, no de desvivir. Porque además si hay una degradación de valores efectivos que alguna vez organizaron las relaciones y las representaciones de maneras que por contraste con esto resultan lindas, en todo caso su ausencia es refutación suficiente. ¿Qué se afirma en la subjetividad barbijo?

Coyuntura divertida
Como siempre, varias cosas se montan sobre la coyuntura. Varios intereses (aún despersonalizados y difusos) encuentran un buen escenario para amplificarse; algunos intereses, como dice Esteban Schmidt, "encuentran en todo una oportunidad". Los intereses comerciales, verbigracia (aunque jamás me reí gracias a Horacio), en su racionalidad obvia, en la obviedad de su querer, han de haberle encontrado mucha pólvora seca al asunto; hasta leí que Donald Rumsfeld es directivo desde hace veinte años del único laboratorio que vende algo así como vacunas contra este virus que habría sido inventado por los yankis con fines militares, etcétera. Puede ser verdad, claro que sí; lo cierto es que la coyuntura del pánico multiplica los relatos. Nadie puede negar que la coyuntura es divertida, cuanto menos por la diversidad de versiones que produce.
Contagiame todo, linda y fatal
Otra fuerza que encuentra en la coyuntura fertilidad para ampliarse es una idea: la concepción de la ciudad como un territorio de contagio. Viene a ser una idea más allá de que alguien la afirme o no; es una idea operante, una idea que más que ser dicha es fuente de otros dichos, una idea que organizalos cuerpos.
El espacio público, en la era de la fragmentación, con banda ancha y delivery, se reduce al mínimo, el espacio público es una fatalidad.
Ya estábamos a un paso del barbijo. El barbijo es la ropa de un modo privado de habitar lo público.

Gran respuesta la de Juarroz: que gastar la vida previniendo la muerte -o peor aún, preocupándose- es una forma mortuoria de vivir.
Barbijo pero inseguro
La subjetividad contagiosa (es un chiste, vale más sjd barbijo) participa de la subjetividad insegura. No subjetividad segura porque aún con los más ambiciosos dispositivos de seguridad, la naturaleza proteccionista de esa seguridad define al asegurado como un inseguro: nunca se alcanza estatuto de seguro, nunca podría tramar el cuerpo, la seguridad es efecto de medidas de fuerza protectoras.
La seguridad define al asegurado como inseguro. Pero esto es digresión. Decía que la subjetividad barbijo participa de la insegura en tanto es una versión de la construcción de los otros como peligro, la naturalización del quedarte en casa, reducirte a tu función higiénica.

Pero por otro lado negar toda realidad de la coyuntura, moteándola de mediática, es el zumum de la subjetividad mediática. El automatismo de negar la escena mediática sin ver cuánto esa escena está afectada de realidad corpórea, es también una formade pensamiento mediático. Sólo si hemos convenido asignarle la realidad a la superficie mediática podemos descansar en la imposibilidad de un problema carnal. Pensar que porque pasa en los medios en realidad no pasa en absoluto, es tan producto mediático como pensar que lo que pasa en los medios centra lo que pasa en general. En algún momento intentaré afinar esta idea.

Seguridad o cuidados, un proyecto
Si asumimos que hay peligros, ¿podemos plantear una disyuntiva entre seguridad y cuidados?

La seguridad auto reprime, porque siempre la medida protectora es más importante.

Los cuidados, en cambio, son un puente hacia las cosas.

La seguridad supone la capacidad del control. El cuidado asume que lidiamos con un fondo impredecible.

El cuidado sabe qué cuida, porque el centro está en lo cuidado, no en elcuidado. La seguridad cuida la virtualidad, por eso se corresponde con el miedo total: no miedo a perder tal o cual cosa, sino el miedo puro.

Tuesday, May 05, 2009

Reseña de Bizarra, de Rafael Spregelburd (Ed Entropía)

Bizarra tragedia argentina, gracias a Dios…
Colosal e hilarante libro de la obra de teatro homónima, sus quinientas páginas nunca se hacen pesadas, al contrario, logra el enganche de la telenovela –género que toma, tritura y recién ahí copia con una libertad desaforada y delirante. La trama de este culebrón sobre las clases sociales es un tejido de accidentes y peripecias, divertidísimo y ligero pero no light porque el texto trabaja en muchos planos (de dimensión de la experiencia, de referencias culturales, de sentido y de lenguaje) a la vez, como si Spregelburd hubiera encontrado y puesto a trabajar, con una velocidad de mil megas, los sobreentendidos no dichos de su época. Situada en la crisis de 2001, esta obra, que es como una eyaculación imaginativa continua de meses, muestra que la catástrofe también puede conducir a potencia y a indeterminación creativa.
Resulta que la rubia de Abba de pronto recupera la memoria, es argentina y decide buscar a las dos mellizas que abandonó porque nacieron una noche de eclipse solar. Con un tono de trapisondas (como una Conjura de los necios descontrolada), el relato está repleto de personajes y acontecimientos dementes pero acaso verosímiles en la Argentina inmediatamente post-menemista donde cualquier cosa se cruza con cualquier cosa, todo es cotidianamente amenazado de reestructuración y son excepcionales otras reglas y valores que los monetarios.
Un poderoso empresario de la carne, por ejemplo, de noche es el Señor del Dans (quiere coreografiar un libro de Bucay) y se enamora de un agente del Mossad travestido; un obrero bolchevista full time arma pareja con una artista conceptual, y una marchand de arte, gozosa y de ingenio sin escrúpulos, con un ex taxista sumido en los mares de la depresión; unas monjas, ansiosas de un advenimiento de Satán que las haga útiles, se alían con una manzanera en una villa de Merlo; un comisario desesperado por conseguir más de un perfume hecho por una chica sin sentido del olfato, cuyo ingrediente secreto es un porro palestino que produce “un estado místico-enzimático” inigualable.
Con algo de una Esperando la carroza laisequiana, es una de esas obras que hacen sentir la certeza de que existe un modo de ser propiamente argentino, lo argentino -sin rasgar, claro está, su condición indefinible.
Las dos mascaritas, tragedia y comedia, recorren Bizarra de punta a punta: sufriendo la catástrofe argentina, Spregelburd creó con procedimientos netamente vitalistas y festivos, exuberantes. El dolor legitima la disposición a la carcajada. Y el humor en la escritura es una inocencia, fuente de desprejuicio y lucidez para captar el modo –tan extraño- en que son las cosas.
Publicado en Rolling Stone de abril 09

Monday, April 06, 2009

Taller: Pensar en fluidez

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Se nombra nuestra época de distintas formas: de la información, de la fluidez, capitalismo posindustrial o semiótico, modernidad líquida, sociedad del riesgo, etcétera. Motes aparte, cada día -sea en el trabajo o en el amor, en la crianza de un hijo o en la militancia, viendo fútbol o en paseos callejeros-, se nos presenta la insistente necesidad de pensar figuras para habitar lo que pasa.
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Leeremos a pensadores de nuestra época, como Lewkowicz, Bifo, Bauman o Boltanski & Chiapello. Pero nuestra época no es del todo conocida ni entendida, y leerla requiere herramientas -nuevas o usadas, necesariamente actuales. Algunas las tomaremos de los libros, otras las forjaremos en el taller.
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Este taller no es para leer escritores y conocer su teoría, más bien tomaremos a los escritores como lectores de situaciones. No buscamos ser estudiantes de autores sino lectores de lectores que leen situaciones, y que al leerlas producen nociones para intervenir en ellas.
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Empieza este miércoles 8 de abril, a las 21.15 en la Plata 303.
Coordinan Pablo Húpert y Agustín J Valle.

Pola Oloixarac - Reseña y entrevista

Reseña de Las teorías salvajes, publicada en Rolling Stone.

Entrevista a Pola.

Tuesday, March 10, 2009

Ensayos en Vivo - Dom 15-3

Queridos co-asfaltenses:

Los dados cruzaron el horizonte y no vemos qué salió, chau. A esta altura, del todo no estamos seguros de a qué los estamos invitando; pero qué belleza es la confianza -eso sí ofrecemos.

Ariel Pennisi ofrece viajar a un lugar rico donde hay plaga de comienzos de ensayos.

Fernando Aíta apuntará rasgos de la circulación social de la sangre -alguien tenía que hacerlo.

Andrés Pezzola nos dará a elegir entre imágenes de la guerra (¡el que no sea homo sapiens sapiens que lance la primera piedra!)

Y el ángel Suárez bajará con su guitarra de los cielos, a esta tierra que si tuviera oídos dejaría de girar para escucharlo.


La voluntad es siempre el efecto de otra cosa, pero es lo que tenemos. El objetivo de mínima es una máxima: vení, querido querida, vamos a perdernos juntos.

Domingo 15.
20hs, alimentos (la masa vincular).
21hs la cosa acuosa.
CC (¿Casa Creadora? ¿Círculo Cariñoso?) Pachamama: Psje Argañaraz 22 (e/Israel y Lavalleja)
Plata solo para la sangre de Cristo (ese exitosito). Por una humanidad reciclable. Ensayos en Vivo, duodécima juntada.

Sunday, March 01, 2009

La dialéctica se la come

G. estaba tendido en la cama de hospital de la habitación de hospital. Esperando a un rato del alta tras una cirujía no vital. Y entró un tipo alto, sesentón, sonriendo. Sonrisa de cejas muy enarcadas, lejos de los ojos, sonrisa de complicidad, como si hubiera, entre él y G., cosas dadas por sentadas. Era un cura, y aunque las palabras cura y hospital son íntimas, G. no entendía la presencia del religioso, ni su garbo exultante con el que parecía querer festejar con él su mutuo encuentro. Parecía un actor de Hollywood actuando de cura. Pillo, sonreía como un perro tonto y no decía nada; G. tuvo que darle el habla:

- ¿Sí?
- ¿Sos católico?
- No.
- ¿Qué sos? –dijo sin soltar la sonrisa.
- Ateo.
- Bueno, si querés conocer en qué consiste la fe cristiana, y en qué no consiste, preguntá acá por el capellán.

Y comenzó el retorno hacia la puerta sin dejar de sonreírle, actuando aguda fraternidad. Pero cuando la alcanzaba, G. se sumó al generoso impulso por compartir lo que se tiene:

- Oiga, jefe, si usted luego quiere conocer un poco más acerca del ateísmo, también avise.

Y el cura tenía ya su cuerpo tras la puerta pero antes de terminar de cerrarla metió la cabeza y mandó:

“Ojo con la dialéctica, porque la dialéctica siempre al final se come al dialéctico”. Y se fue.


“Pero claro –comentó luego, al respecto, Mr. Pez-, los tipos la tienen muy clara en dialéctica. Pensá además, imaginate, desde la adolescencia deciden renunciar al sexo, y se la pasan hablando! Toda la intensidad de los vínculos pasa por ahí, entonces le dan y le dan a la dialéctica.”

“Claro –comentó sobre el comentario el caballero Suárez-, con los putos muchas veces es igual: tardan varios años más en tener actividad sexual, y en ese tiempo de ensimismamiento energético se hacen re inteligentes”

“Ajá. Mirá: esa analogía entre curas y putos es como si dijéramos un razonamiento de género blogger”.

En el arte hay mucho de la mierda

“…. Claro, man, porque hay mucho en el arte que tiene que ver con la mierda, ¿no?, con la caca de cuando sos chico. Si es cierto que hay algo en la pulsión artística que tiene que ver con la búsqueda de aquella gratificación que encarnó para nosotros el modelo de gratificación (específicamente gratificación mediante la manipulación desreglada de materia), y si tenemos en cuenta que el asco por la mierda se instala en un momento del crecimiento sepultando la relación de inocente juego de los chiquitos con su materia fecal, entonces, pues, en cierto punto en cada búsqueda plástica el modelo es la mierda.”

Wednesday, February 25, 2009

Dios bendiga la ciencia

Sunday, February 08, 2009

Reseña de La novela luminosa, de Mario Levrero (Mondadori)





Toda esta reseña podría ser sucesión de elogios para el extraordinario y sanísimo libro póstumo del gran escritor uruguayo muerto en 2004. Tiene dos partes: La novela luminosa propiamente dicha, antecedida por el Diario de la beca, en referencia al dinero que la fundación Guggenheim dio al autor para que terminara aquella obra, comenzada dieciséis años antes. El diario dura un año y se morfa cuatrocientas cincuenta páginas; la luminosa, cien. En suma, es increíble. Su punto de partida es una apuesta, que es una pregunta, que es en un punto la ambición básica del arte: ¿pueden reponerse las experiencias epifánicas? ¿Puede reconstruirse aquel efecto trascendente de algunas situaciones, acontecimientos, relámpagos divinos que sockean la "existencia gris", cuando ese efecto se caracteriza precisamente por bastar su presencia para dejar clara su excepcionalidad?
Querer transmitir lo inefable: heroico esfuerzo de la parte más sana del alma, por compartir lo más especial que la vida le ha dado. Es un objetivo altísimo que se pone el autor, pero desde las antípodas del narcisismo: asume que uno nunca se conoce del todo, que uno no sabe cuánto puede y, ergo, hay que probar.


El libro tiene también “prefacio histórico” y epílogo, que agregan a la obra el testimonio del autor sobre la empresa creadora. Decía Jean-Luc Godard que todo el cine es documental, que cualquier escena de ficción registra la maravilla de un tipo haciendo de actor. Aquí, el libro es propiamente un experimento, y el modo en que el cuerpo es puesto en juego por el dispositivo de creación es también la obra.

Pero este es un experimento que no puede descansar en el ensayo y error cuantas veces quiera. En el primer mes del diario (que tiene sesenta páginas, dos por día, lo cual habla del gran trabajo de corrección declarado en el prefacio), el autor cuenta que le sacan fotos porque él quiere ver cómo le queda una barba crecida por pura desidia. Lo que encuentra, sin embargo, es que tiene todo el aspecto de ser “un viejo en las últimas”. A Levrero –pseudónimo de Mario Varlotta- le quedaban las últimas balas y no quiere dejar ninguna sin tirar; manda, en el descuento, al arquero a cabecear.


No es un libro para divertirse. Es muy entretenido, hermoso, y sumergirse en él es salir más grande, pero atravesando una textura a veces insoportable. Porque el camino de búsqueda de lo luminoso está adoquinado con todos los padecimientos, dificultades y rollos del autor, aunque escrito con elegancia, con la cristalinidad ya mostrada en el sublime El discurso vacío. Es conmovedor leer la punza amorosa con la que el tipo se escarba los nervios, el aguante con el que se investiga (que lo emparenta con el genio de Macedonio Fernández); lo odiás y lo amás. Sus trabas mentales de todo tipo, su dificultad crónica para levantarse temprano (“al menos al mediodía”), su adicción a la computadora (juego solitarios y pornografía), su minuciosa hipocondría, sus titubeos con la alimentación (le reconoce tanta importancia como Nietzsche), su extraño vínculo con la dama Chl, cosas así son las gestiones conflictivas cotidianas que dan cariz novelesco al diario. Lejos del modelo de escritor profesional, Levrero es un excéntrico, lo que se dice un personaje, por eso es pertinente para el género –parcialmente- autobiográfico.
Literatura y vida no pueden separarse en su mundo, una cosa moviliza inmediatamente la otra. La escritura es propiamente una operación de y para el cuerpo; de allí que La novela luminosa sea un gran tratado de salud, la epopeya de una conciencia que, conciente de la determinación que tienen en la vida tanto lo inconsciente como lo externo, explora milimétricamente cómo puede mejorarse, potenciarse, darse libertad.



[Publicada en Rolling Stone de enero]

Reseña de Madrid, de Daniel Krupa (ed Santiago Arcos).


En esta nouvelle al cuerpo le pasa de todo, pero como está contada en general con tono suave, con cierta distancia narrativa protectora, disimula los sobresaltos y permite que desfilen como si tal cosa eventos corporales no menos que tremendos. Es como si Krupa tomara de lo intolerable de las imágenes la sustancia que permite narrarlas –y leerlas- sin deshacerse psíquicamente. O como si la voz batuta del relato estuviera bajo efecto de alguna de las pastillas de droga psiquiátrica que Madrid, el protagonista, empieza a tomar encerrado en el manicomio provincial, donde permanece un par de meses, suficientes para incendiar un ombú y arrojar a una gorda que apoda Hereford contra un ventanal (“...zamarreándola como si las venas de sus brazos fueran cables de luz en pleno cortocircuito...”). Sale cuando su suegra le levanta la denuncia -en absoluto falsa sino porque lo perdona- por haber copulado con su hija recién muerta, o, si se prefiere, con el cadáver de su hija (mujer de él), acontecimiento sexual ilícito con que abre la novela (punto en que se toca con Era el cielo, se Sergio Bizzio).
¿Cuándo el cuerpo deja de ser propiedad de la especie para comenzar a desagregarse sus partes en un retorno al todo físico del cosmos? Sobre ese borde en que la materia orgánica de la que estamos hechos deja de estar organizada por “lo humano”, trabaja esta novela, chisporroteada por humor sardónico y apoltronado: cuenta con calma su historia de trasfondo desesperado.
También el rock aparece fatídicamente, desde el cristal que ve pérdida y muerte agazapada por doquier (cristal con una sola fisura en la figura mágica de una mujer embarazada): la muerta cogida tiene a Kurt Cobain en la remera; el necrófilo, en brillante escena, cuando es apurado por la policía se arroja por la ventana; luego sueña que está con ella en un recital de estadio y no puede evitar que muera asfixiada bajo el plástico que protege al pasto.
Aquella distancia de la narración (en parte afín a Ida, última novela de su congénere Oliverio Coelho) es la propia del relato de un personaje en el que, cuando empieza la historia, la catástrofe ya sucedió. Luego, cuando encuentra que le surgen mínimos entusiasmos creativos, los contempla con la misma extrañeza que el exabrupto necrofílico, como si el deseo en general gozara independencia del sujeto.
[Publicada en Rolling Stone de enero]

Saturday, January 24, 2009

Decime qué tengo que hacer

Miraba el Superclásico disputado en Mar del Plata a cancha llena (aunque la verdad no sé si estaba completa la tribuna riverplatense, pues la cámara mucho no la enfocaba: siempre encontraba cosas más atractivas). Y cuando, promediando el primer tiempo nos expulsaran a Battaglia y minutos después River marcó el uno a cero, la vi negra y decidí que, luego de la derrota que se cernía en el horizonte xeneise, escribiría algunas notas sobre el desnudo protagonizado en 2008 por el Club Atlético River Plate. La derrota hubiera sido un buen momento para que algunos señalamientos que me venían pareciendo necesarios fueran reconocidos en su justicia y no confundidos con mera intención de mofa. Justicia, la de asumir el peso histórico de las cosas que presenciamos, justicia de enunciar los movimientos reales para no ser pasivos espectadores sino reales contemporáneos de nosotros mismos. Pero no pudo ser: con uno más, River no aguantó el uno a cero, ni el uno a uno, y terminó perdiendo.
Nadie es tan sí mismo como River es tan River. Pobres sujetos presas de su propia esencia: vemos en los jugadores algunos intentos vanos de diferenciarse de su definición ontológica, pero se impone su naturaleza a flor de piel.
El efecto de los colores azul y oro, sobre los hombres que los visten, es de engrandecimiento puro, por eso Jesús Dátolo los besa como a la madre que da la vida. Cuando marcó el primer gol anoche, salió corriendo a toda velocidad a la tribuna, la cámara lo tomaba alejándose, la camiseta flameando en la espalda, hacia la tribuna enfervorecida, saltando la publicidad hacia esa gran masa bulliente que parece un monstruo de vida propia, como si el festejo sólo adquiriera plena realidad frente a ese enorme agregado impersonal rebosante de color, frente a la fuente de ese grito divino, frente a ese espíritu hecho carne en la multitud, al que el jugador -el ídolo-, según mostró su carrera consagratoria, es devoto.
Pero yo quería hablar de River. Lo cierto es que en las últimas semanas (en verdad sobre todo en los últimos días de 2008) vengo viendo remeras gallinas en la vía pública como nunca antes. Nunca mi Buenos Aires vistió tantas camisetas blancas con una franja roja diagonal de hombro a cadera. Caminando por la vereda, esperando el colectivo, dentro de un auto en marcha, gallinas, gallinitas, tristes, con semblante gris de ocupación mental mascullante. Grisura que, concedo, puede tener que ver tanto con la amargura sustancial coincidente con lo ancho del mundo rivereño como con el malhumor bastante democráticamente repartido en la cotidianeidad urbana. De todos modos, cuando digo que nunca como ahora hubo tanta presencia de remeras de river no debe interpretarse que el resultado total sea una presencia constante, ni mucho menos. Son sólo más que nunca. Cumplen el rito sacrificial futbolístico de refirmar presencia en la entidad a la que se pertenece cuando ella más dolorosamente pesa sobre nosotros. Lo que se ve en la calle es, pues, la fuerza de reacción gallina. Y la verdad sea dicha: vinieron todos, que pocos son. El grito de perseverancia frente a una desgracia mide bastante bien la vitalidad que hay en esa modalidad del ser. Tanto Racing como Huracán mostraron una reacción mucho más consistente y bochinchera en sus respectivas penurias.
Este año 2008, River fue más River que nunca (y por ahora 2009 prolonga el camino). Del peor desempeño de su historia en un torneo local sólo importa la manera en que se dio: con una rotunda debilidad anímica de sus jugadores y público. Frente a este fracaso en la competencia –fueron los más perdedores, los menos ganadores-, algunos gallinas, los pocos que aguantan unos minutos defendiendo su honor sin protestar contra la “porquería que es River”, recuerdan, como antídoto, el hecho de que en la primera mitad del año salieron campeones. La derrota histórica, entonces, se compensaría con esa gloria alcanzada apenas antes. Pero es ahí, en la victoria, en cómo habitaron el camino ascendente hasta la cima, donde más se vio la naturaleza blanquirroja. En ese torneo en que salieron campeones, su volante central protestó porque la hinchada de river no alentaba en las malas como la de Boca, a la que él y sus compañeros habían sufrido repetidas veces (y a ese muchacho, según me dicen, el plantel acaba de elegirlo capitán, será que bien los representa). Después, Juan Pablo Carrizo, el jugador de mayor carácter dentro del plantel y acaso en potencia el mejor arquero argentino desde Hugo Gatti, dijo que él no jugaba por los colores, que estaba trabajando nomás, que más que un apasionado era un profesional. Y, en correspondencia, no sólo los jugadores empezaron a no saber bien qué mierda hacer con el hecho de ser gallinas, sino que el propio público del equipo en vías de ser campeón, en una movida que necesariamente es panificada y no presa momentánea de emociones incontrolables, arrojó maíz al campo de juego.
Pero la desnudez, la floración de su naturaleza ontológica en estado puro, continuó. Después de salir últimos en el torneo, contrataron un nuevo técnico, Néstor Gorosito (dicen que Ramón Díaz, “ídolo riverplatense”, pidió demasiada plata, ja!). En plan de generar nuevos bríos de reconstrucción, lo que el Pipo consideró más conveniente fue decir que si efectivamente le traen al Ogro Fabiani, desde Newells, el delantero “puede llegar a ser como el Mellizo”. No sólo no tienen presente, no tienen referencias propias siquiera a las cuales asirse. Por eso comparan con el astro boquense nacido en Gimnasia de La Plata, Guillermo Barros Schelotto, cuya persistente idolatría quién sabe cuánto debe a su efectivamente hermoso desempeño en la cancha y cuánto está signada por su buena relación con la mafiosa barra brava y la dirigencia macrista. Porque, digámoslo, aunque apilando triunfos y también mucha cátedra de buen fútbol, Boca tuvo una última docena de años complicada, marcada por el devenir macrista de su destino. Empero, como se ha señalado, boca tiene una resistencia que ni qué, mayor que la de la propia Ciudad de Buenos Aires. Acaso la muerte de nuestro presidente Pompilio, parece que a causa de un viagrazo entre las piernas de una tal Jesica Cirio, hable de lo pronto que retorna el espíritu festivo y jolgorioso después del canalla, higienista y anti mitológico eficientismo macrista. Boca resiste períodos anti-bosteros porque en realidad alberga todas las tendencias sociales en su seno y nunca nada puede alterar su esencia. Boca es algo que se da por sentado. Ni hace falta sacar remeras al son de eventos del mero calendario deportivo; se visten las remeras siempre como festejo de sí mismas. A Boca jamás podría hacer falta defenderlo, porque Boca es todo, es fiesta incluso en la derrota (como quedó claro en el larguísimo período de sequía entre el Maradona del 81 y el Bianchi del 98), y, además, todo el resto, en el fondo define sus coordenadas de existencia en relación con Boca. El resto de los equipos debería estar orgulloso de ser argentinos, precisamente de ser compatriotas de Boca, porque eso significa que, desde su lugar, participan de Boca. Y los argentinos, todos, podríamos tener un gesto magno de confraternidad y lástima redentora: ofrezcamos una amnistía para gallinas.

Thursday, January 08, 2009

El llanto y el órgano del liderazgo


Leo un texto de Lewkowicz, elegido al azar. Copipasteo aquí dos frasecitas que en el original no son consecutivas pero sí cercanas:

“Una época, una sociedad, no se define por las tendencias que la condicionan. Por el contrario, se define por las estrategias que adopta ante las tendencias. (Someterse integralmente a las tendencias, aunque quizá la más pobre, es también una estrategia).”

“El curso efectivo de los acontecimientos está condicionado por las tendencias pero determinado por las estrategias para aprovechar, desviar, resistir o multiplicar los efectos de las tendencias.”

Y después habla de que el líder -es decir, la posición que empuja al curso efectivo de los acontecimientos articulando su deseo con sus condiciones-, depende de la capacidad de diagnosticar la situación, inventariar recursos, trazar una meta e inventar técnicas de realización.
Esta lectura me evocó una imagen y una sensación. La imagen de Ignacio, hablando, lento y sereno pero poseído por el peso de la verdad de sus palabras –es decir el peso de su efectividad-, hablando admirado por los hallazgos que salen cristalinamente de su boca aunque al mismo tiempo le resulta obvio y natural ser él el emisor, como a sabiendas de que lo obvio y natural podría no suceder. Y la sensación, la sensación que me produjo esa pequeña lectura junto con la imagen de Ignacio hablando, entre la mesa y el pizarrón de la habitación principal del estudio, la sensación evocada es una sensación de poder.
Porque el liderazgo, ese liderazgo del que habla el texto hasta donde leí, no es solamente una posición individualmente ocupable. El liderazgo es una operación. Es el punto de diagnóstico, inventario, plan y proyección. Por eso muchas veces las instancias líderes de la vida son las amistades: los amigos te ayudan a verte. (Por eso también los genios te ponen a la altura de tus deseos, como
dice Federico, porque te iluminan un objetivo y sus condiciones de factibilidad).
Una vida que puede pensarse, que puede darse un diagnóstico de situación, contar sus recursos, proponerse un camino, o mejor, un sentido: una vida con operación de liderazgo. Es la lucidez, es ver qué pasa y qué puede pasar. Lucidez apropiacionista porque nada más se acerca a ser dueño de una situación que poder intervenir efectivamente en ella. Lucidez libertaria porque ilumina los resquicios donde podemos inventarnos, inventarnos fundados en nosotros; lucidez libertaria porque, en primera, muestra las sujeciones. Lucidez fecunda porque desamarra la fantasía de la percepción limitada del presente. ¡Lucidez es poder! Y sensación de poder.
Cuánta nostalgia de la sensación de poder. Esa sensación de poder. Pero si una sensación provoca nostalgia (no una persona o un momento, una sensación), si se la siente, aunque se la sienta como perdida, como extrañándola, es porque se la comprende, es decir, porque se la contiene.
Lo que me llevó –creo, porque después de que me pasaron todas estas cosas, me decidí a escribir y una vez haciéndolo empiezan a pasar otras nuevas y todo se entremezcla-, a una antigua, creo, pregunta: ¿es que acaso sirve el dolor? Ya no meramente como alerta, sino el dolor como presencia corrida de la virtud, como presencia desenfocada, tal vez, de la virtud. El dolor como presencia en minoría de una virtud que clama por fortalecerse. Tal vez, pues, sí cierta alerta (“clama”); pero no, porque no se trata del aviso de que algo anda mal. Se trata de una presencia de la virtud suficiente como para poder concebir un dominio más pleno de la virtud.
El balón es tu amigo, hacete amigo del dolor. El dolor es tu amigo. Esto va en contra de lo que hace años intento pensar: que todo esquema donde alguien se convence de que debe sufrir es un esquema perverso. Pero podría ser que la retención de un recuerdo doloroso sirva para un destilado presente y futurista –excreta futuro- del valor vivo que por perdido duele. Me duele, en este caso, el órgano del liderazgo.

Y sin embargo, todavía no llego a lo que quería escribir. (Aprovecho el intermezzo para apuntar que recién noto que la frase entre paréntesis del texto lewkowicziano transcrito dialoga, asemejándose aunque acaso discutiendo, con
esta pequeña nota, que dicho sea de paso es parte del texto que esta noche iba corregir hasta que se interpusieron los devaneos webísticos que derivaron en la lectura que derivó en esta escritura).

Ah, lo que quería escribir. En algún momento pensé que este blog debería llamarse, o tener como lema la frase “Había algo más”. Es muy común que –también- en la escritura avance como gran sombra un dolor por la idea que pasó y solo rastro –es decir sensación- dejó.

Pero ahora voy a intentarlo, y para hacerlo no me queda otra que profundizar este género horrible que es el de la confesión blogger. O sencillamente autobiografía online, aunque por algún motivo contar cosas de la propia vida, cualesquiera, suele ser catalogado en el orden de lo confesional. Lo cual es interesante porque confesar puede ser definido como decir lo que otros quieren que digas. Entonces, tendríamos que en esta onda “confesional”, lo que se supone es la materia más personal, más propia, más singular de mi querido e irrepetible pedazo de yo en el mundo, resulta ser materia que responde sin rozamiento al impulso de los otros, de la racionalidad ambiente conformada por “lo otro” (demasiadas comillas). Triste ver cómo toda la rareza que puede haber en una vida se entrega al mandato, repetido masivamente en serie, de ser, tener, mostrar una vida llena de distintivos. El contenido singular de una vida subordinado a la operación obvia y repitente de ser Alguien... En fin.
En fin. Una crítica que se sustrae higiénicamente de aquello criticado es pura diatriba moral, dice Sztulwark. Así que aquí están siendo criticados segmentos de la lógica que nos constituye incluso en nuestra misma posibilidad de criticar. Al menos lo consigno.

En fin: la sensación de poder, la lucidez para diagnosticar una situación, un problema, sus obstáculos, los recursos, los aliados, las posibilidades, los deseos, las vidas que pueden abrirse paso entre la vida, la sensación de poder. La nostalgia por el territorio, tan pero tan pero tan vivo, el territorio donde esa sensación era vigencia pura, emanación pura y efectividad pura, porque se imponía contra su previa ausencia. Ahora muerto, ese territorio, pero vivo, sin embargo, el órgano correspondiente a esa sensación operativa. Vivo con un vivir que es un doler; un estar al fin y, como en general lo que está, dueño de una riquísima eventualidad, potencialidad. Al fin, en fin: esa lectura me evocaba esa imagen y esa sensación. Fuertemente. Traccionante, envolviente, progresivamente. Quise llorar. Dije, ya que estamos en el baile, bailemos, recordemos más y suframos más y lloremos lo que haiga que llorar.
Pero, me dije, me percaté, ayer ya lloré. Por otra cosa, claramente, que igual de claramente no viene al caso, de hecho ya demasiado es que consigne mi llanto solitario, manchándolo de una puesta en serie con otros miles de llantos solitarios sustraídos, en relatos webs, del pudor. Ayer ya lloré y no se puede llorar todos los días, che. O mejor: no es preciso llorar todos los días. ¿Es que acaso hace falta verter lágrimas para constatar que los sentimientos se están sintiendo de verdad, para poder marcar en el derrotero de los días un suceso emocional?
Me preocupé, y esto es lo que quería escribir. Creo que es tan raro todo que no sería imposible llegar a reducir al llanto las escenas posibles de afectación triste –reducirlas al llano. Cuando digo que tan raro es todo me refiero básicamente a dos grandes campos de realidades. Por un lado, la inconmensurabilidad de las cosas que nos afectan y la consiguiente confusión que eso suscita (variable pero casi permanente certeza de confusión). Y por otro, al destino de insensibilización sobre los cuerpos en la era de Abu Graib y de los niños que compiten por quién se hace manar más sangre de la palma de la mano con su lápiz escolar. Sólo confiar en las lágrimas es posible si se ha desacreditado el emocionario. Sería una degradación de la capacidad de sentir. Una radical mutilación de los filamentos del sentir, de la complejidad de los modos posibles de sufrir. Hay que poder confiar en el dolor, es decir, extraer de él información, aún sin la clarificación del llanto. En fin.

Wednesday, December 24, 2008

No se sabe lo que el cuerpo puede


Saturday, December 13, 2008

Ningún sabor supera al ritual

Thursday, December 11, 2008

Hay algo en él

"En definitiva las democracias actuales son como tiranías que tienen límites difusos, te enteras cuáles son los límites cuando avanzás en línea hasta que te paran. No estamos confinados en ningún lado pero somos “ubicables” en cualquier momento..."

Sunday, December 07, 2008

Agua

(...)
me equivoqué
a la perfección
todos estos años.
Es dura la vida, Harvey,
y hay que ablandarse
para atravesarla.

Hola Harvey (fragmentito), de Alejandro Güerri.

Thursday, December 04, 2008

Dale que me bailo encima


Reseña de Hacé que la noche venga, de Leonardo Oyola

¡Pum!, y al primer sopapo ya estás adentro. La voz de Oyola narra su historia desde el interior de tus propios huesos. Empieza en el túnel en construcción del tramo a Plaza Italia de la línea D, año 1939; en un confuso episodio, dos cirujas –perdón: reivindicados atorrantes- se topan con “una oscuridad que puede adoptar una forma definida”: uno es asesinado, al ir a mear, violenta y misteriosamente. “Fue la noche... La noche me respiró en la cara”, llegó a decirle a su amigo, el Tres, quien protagonizará una trama vivísima -con varios muertos más- que, con textura de película, es un policial de aventuras con escenas de western, elementos fantásticos y la urgencia del terror, tramado en una rigurosa novela histórica.
Oyola fluye por un túnel narrativo que late con matices y colores, gemas como un gato “esquizofrénico” (como dice Laiseca en la contratapa) que defiende a su humano sólo para comerlo cuando muera; o digresiones que nos trasladan, con la naturalidad de desplazamiento de un vals, al desierto mexicano, bajo cuyo sol calcinante el propio Diablo recibe la furiosa descarga del Winchester de un cura enloquecido. Hay tramos oníricos muy bien plantados que, además, ordenan la conducta de los personajes, y muchísimo diálogo, arte que Oyola (finalista del premio Clarín con Siete y el tigre harapiento; premio Hammet al mejor policial negro de 2007 por Chamamé) maneja con especial soltura. De hecho el registro base del narrador es oral, bien de un tipo que está contando algo (“la historia que este viejo loco les va a contar...”). Imposible eludir, aquí, la experiencia del autor como narrador en vivo, forjada sobre todo con su banda literario-rockera, El Quinteto de la Muerte, de la que también diseña los flyers de invitación. Su lucidez gráfica juega, también, en cómo escribe: arma páginas con frases que aunque consecutivas por su contenido van separadas con punto y aparte, apostando por el impacto visual del espacio blanco. Así el relato adopta ritmo musical y uno siente la velocidad a la que mueve la mirada para leer a ver qué sigue, para seguirle paso al Tres en su cruzada justiciera.
Tiene de aliado un joven ingeniero defensor de los intereses proletarios frente a la empresa constructora de subtes que es inglesa, canalla y matona. Hay en la novela un clasismo (pre peronista) de frescura inhabitual. Pero aún más allá hay un cuestionamiento del sentido del dinero: el protagonista, zumum de la precariedad material, es nieto del Mr. Torrent inventor de los caños fluviales homónimos (que al ser frecuentemente usados como cobijo nocturno originaron el verbo lunfardo sinónimo de dormir), y se insinúa que, con padre aún millonario, el Tres optó por la vida callejera, rechazando lo que normalmente hay que desear. Es un personaje ambivalente, despojado pero ducho en jazz, de a ratos orgulloso de sí mismo y de a ratos convencido de que siempre fue un boludo, y esa fragilidad estructural es enriquecedora porque le cabe una gran cantidad de acontecimientos. Osvaldo Soriano, King Kong, los Rolling Stones y Edgar Poe aparecen más o menos linkeados. Bajo el mando de un tono profundamente local, Oyola baraja materiales de procedencia diversa con una enorme conciencia del lector: nunca, nunca te suelta.




Publicado en Rolling Stone de Noviembre

Monday, December 01, 2008

Circulación por derrame

Rocanrol


Wednesday, November 26, 2008

Ojo

Olvidé cómo surgió.
Pero dentro de la noche,
cuando la cosa se mezcla,
alguien mide la sangre.

Monday, November 24, 2008

Partículas a mí

Preparé comida fría, todo lo posible, para mi almuerzo de las seis
de la tarde. venía con calor!

A mí las gotitas,
la partícula de tierra que viene desde tal vez Brasil para reunirse en danza con miles de
compañeras continentales,
para sofregarse aquí en una plancha marina té con leche
que llega más allá de donde la tierra persigue hacia abajo su curvatura.
¿Uruguay?

Un barco enorme.
distante, lento hacia el océano: la derecha. ¿estará ahí el canal? ¿el barco media justo entre las dos orillas? ¿verán los colonienses
la otra faz del barco pero no a mí?

El viento incesa desde mi hombro derecho. Desde La Boca. Sudestada será?
Es a la vez una sola masa gigantesca (mucho más gigantesca que la masa de tierra potencialmente en contacto con nosotros) y es también miles de empujones cada uno en un sentido micronésimamente distinto. Escribo temblando; primavera, régimen del engaño.

En la costanera no hay asientos, hasta que hay una especie de plaza que sale en semicírculo sobre la línea de la costa. Caminado más o menos el sesenta y cinco por ciento del semicírculo, se ve en el agua una estructura de hormigón medio
hundida. ¿Un muelle caído
en desuso? Pero está a varios metros del muro costero
y tiene forma de carcasa de barco.
Indistinguible si era otra cosa afín que quedó ahí o una pieza de la costanera esta desprendida. Mojada con lo dulce que nuestro padre trae.

Se aprenden, por los vaivenes de los ruidos, los accidentes del viento.

Tuesday, November 18, 2008

Mudismo


Tuesday, November 11, 2008

Oh, vamos a la Coreo

Rosario bendita tú eres entre todas las ciudades

Friday, November 07, 2008

John Kerry y el problema de la transparencia


Pocas ideas cuentan con el acuerdo de toda la ciudadanía. Una con pase libre al VIP del consenso, arraigada en el sentido común, establece que la transparencia es un atributo a exigir en las esferas dirigenciales de la organización social. Frente a cualquier eventual dirigencia, se la sostiene como demanda básica; tanto hemos aprendido su importancia.
Una noción aprendida sin registro del aprendizaje, goza presencia natural. Si está incluida en la axiomática compartida más básica y no puede ser bien definida -lo que acaso facilite el consenso general-, hay que pensarla (o seguir actuando como títeres de sedimentaciones generales).
Algo es seguro: transparencia es un atributo de lo visible. Como término, proviene del ámbito de la imagen. La honestidad es un atributo de la moral o la ética y de difícil observación (la honestidad, en rigor, sólo puede ser demostrada falsa); la capacidad, del ámbito intelectual u operativo y quizá reconocible por los efectos de los actos. La transparencia, en cambio, es una exigencia a lo observado, es el requerimiento a la clase política en épocas en que la política se juega en el aparataje massmediático.

Un ejemplo. Los debates televisivos son tomados como escena cúspide de la campaña President of America 2004. Allí se juega el acto central de la riña y se define la elección del casi presidente del mundo. Así se lo observa socialmente, y la observación, performativa, lo produce.
Por otro lado, aquí, en las afueras del mundo, la tele con George Bush y John Kerry tete a tete es donde más podemos encontrarnos con esa campaña, su punto en que más nos acercamos al rol de los propios votantes del norte. Es un producto pensado para un público, el estadounidense, que otro público puede asimismo consumir, ¿qué tipo de consumo es ese en el que pasa acá lo que pasa allá?
Ambos, Bush y Kerry, estaban fijos, de pie en un atril, con el preguntador y las cámaras enfrente. Es decir, frente a los interlocutores, los votantes. Ese terreno entre el candidato y los votantes es donde opera la transparencia. Kerry pareció vencer porque miraba a la cámara, es decir al interlocutor real, y un Bush enojado e inhibido miraba al preguntador.
En un capítulo de Los Simpsons, dos alienígenas capturan a Bob Dole y Bill Clinton, candidatos en 1995, se disfrazan y ocupan sus lugares. En un discurso, Dole ofrece “aborto para todos”, y es abucheado; reintenta con “aborto para nadie”, idem logro; y con “aborto para algunos y banderitas estadounidenses para otros” consigue los vivas y los votos. He aquí el arma de Kerry: decía justo lo que la gente quería escuchar, del modo que lo quería ver. Encarnaba la imagen que los votantes pretenden -o más bien la imagen de la imagen pretendida, meta-imagen hecha mediante la encuesta- sin faltas ni sobras que la enturbien; transparente.
Claro que una persona real siempre tiene regiones propias que exceden lo absolutamente necesario para una comunicación particular. Nadie podría salir mostrado exhaustivamente en una hora televisiva. Pero el demócrata teme que sus cosas personales estorben en la imagen demandada (como le sucede a Bush). Sin embargo, no es que entonces las deja de lado: directamente simula suprimirlas. Porque el fanatismo transparente consiste en postular una correlación absoluta entre requerimiento del votante y respuesta del candidato. No se quiere ni siquiera gestionar externalidades que puedan alterar esa determinación unívoca. Así, elimina un elemento intrínsecamente humano, un ápice de indeterminación, de posturas abiertas a la variación por circunstancias incalculadas. Es la paradoja de la transparencia, que, clarificando lo que muestra, oculta cosas que en todo humano existen, por lo que evidencia ocultamiento.
En esta maraña de mediaciones, la transparencia marketinera hace que todo el cuerpo del político se convierta en el producto demandado. El nombre del hombre político -ser capaz de reaccionar en lo imprevisto-, se convierte en marca del producto -puro reflejo de una demanda.
Publicado en Debate cuando correspondía

Wednesday, October 29, 2008

Docena de entrevistas

Colgué un montón de entrevistas más

Thursday, October 16, 2008

Jueves 23/10: Ensayos en Vivo

Recontra estimados:

Con una sonrisa ojalá performativa vamos a querer una vez más preguntar cómo están. Con ideas, que tienen más fuerza que las palabras porque son el calor del abrazo entre un movimiento espontáneo y palabras. ¡Ideas orgánicas!

El producto perdido del pensamiento será:

Hernán Reig: Mono Game.
Andrés Pezzola con fintas entre el Amor y la guerra.
Agustín J Valle se responsabiliza de las Ganas de no hacer nada.

Además y a dios gracias Patricio Diego Suárez nos regalará lo mejor de su aparato respiratorio.
Y varios más hacen cosas más.

Amigos, lo inclausurable es inclausurable pero
hay
que mantenerlo inclausurable. Un espíritu nómade, venéreo, arrebata y engendra lugares:

Este jueves 23 será en el Viejo Belgrano (Amenábar entre Olazábal y Blanco Encalada)

A las 21 esa buena onda alimenticia.
A las 22 el ensayismo ensayístico
Y que sea como nuestro funeral pero al contrario.

Wednesday, October 01, 2008

Hay algo inclausurable

"Podrán clausurarnos la cara pero jamás la carcajada.
El sabado cayeron los opas de las clausuras y carentes de toda sensibilidad y sentido común se cubrieron las espaldas y se pusieron a pegar sus papelones. Que cosa che. Que manera de desmoralizar a los buenos perros de la cultura, nosotros, que sin hacerle mal a nadie nos hacemos tanto bien entre nosotros.
Esa mañana, cuando ya todos se habían ido, el frances, lito y simon (orgullosos responsables del monipodio), putiaron y rieron, como en un velorio, se declararon felices socios para siempre de lo que fuese. Repasaron las pocas pero profundas alegrías gozadas en el secreto, masticaron la frustración y la bajaron con café con leche y sanguichitos. Ya Nada los detendría.
Pero al otro día todo fue peor. Solos los tres, cada uno en su casa sintieron en carne propia la injusticia, la desolación en los huesos. Solo tenían ganas de matar o dormir solos.
Hoy, la cosa da un nuevo giro. Son guerrilleros de ya muchas batallas, y sus imaginativas armas son cada vez más geniales, se saben soldados de un ejército engrosado cuyo murmullo es aliento. Saben también que los obstáculos tonifican al músculo creativo, Que la ley natural los hace libres y no persiguiendo más que matar el tiempo y darle vida tienen un plan que es tan bueno como cualquier otro.
¿Cual plan?
¡Este plan!
El de encarar a la vida de arriba abajo, sin escapar a sus ironías. El de tener ganas que es ganar. El que dice que las mejores cosas y las que importan son las cosas que no se tocan sobre las cuales la colita de las clausuras no funciona. El de saberse pillos e improvisar sobre la sólida base de no comprar ni venderse boludeces, obsequiárselas. El de la imaginación al poder, poder el verbo, poder de lograr, lograr la gloria, que es como triunfar pero sobre nadie. Porque sabemos que si al inspector lo dejásemos entrar, dejando sus bobalicones procedimientos en la puerta, aplaudiría. Porque nadie, nadie, esta en contra del arte. Porque peleamos la mejor guerra, la que no tiene enemigos.
Esta bien, eso no es un plan.
Pero es la sólida base.
Sobre ella haremos la montaña humana y la llamaremos barrikada.
Traigan sus instrumentos.
www.queserialasecretaria.blogspot.com
hagan eco, hagamos holas.

Un abrazo amoroso
El Secreto"
(Entre paréntesis: no debe extrañar que Simón escriba cualitativamente mejor que muchos escritores)

Wednesday, September 24, 2008

Borrador puro y duro

Entre lo que se quiere, lo que se puede y lo que se debe, se talla el accionar. Son las tres variables que definen las líneas formales de nuestra carne arrojada al tiempo en carrera loca. Aunque en verdad nunca sabemos cuán veloz o lenta o loca o certera es la carrera, metidos en un decurso. Cuando abrimos los ojos ya estamos yirando en una red, que es caótica cada tanto y por zonas. Es decir caótica estructuralmente: un gran caos de movimiento sostenido que con tiempo y espacio va albergando zonas lógicas. En esas zonas lógicas hay un parámetro que puede medir la velocidad y el malabar que repitamos. Cuando se participa de una zona lógica, de un entorno, lo normal, el grado cero, es esa lógica; nosotros, por ejemplo, no sentimos el movimiento de la faz planetaria de la que participamos porque ella, dentro del caótico cosmos, es nuestra zona lógica, nuestro parámetro para decir que el espacio exterior es frío o que tal galaxia va lento... Si nos adherimos al viento no sentimos viento.

Y sin embargo la propulsión tiene siempre un punto de engarce contingente, relativizable. La movilización de la vida, ¿está dada? ¿Somos inercia? No se puede tener fiaca de respirar. Hay una pereza que consiste en acoplarse de manera absoluta a la velocidad y prescripciones del entorno, por más que dicten una hiperactividad.

Friday, September 05, 2008

La perversión de las expectativas

- La anímica colectiva.

- Frustración por presencia de la guita.

- Esa clausura.

- Normalmente hay que desear.

- Nada más precario que la abundancia.

- Odiar tu vida.


[Aquí, en un blog nacido muerto pero testarudo, el resto del texto de EEV]

Monday, August 04, 2008

Este jueves, Ensayos en Vivo

Entrañados

Con mucho brindis por el privilegio de la presencia,
la siguiente malformación lidiará con el mundo:

-
Contra la perversión de las expectativas, por un público inclausurable. Ensayo polifronte hijo de Suárez, Lipszyc, Aguirre, Gáspari, Valle, Alonso, Pezzola, García Navarro, Aíta y Burkart Noe, en diálogo interurbano con la
UX...

El humano Lipszyc, por otra parte, promete quedarse un rato en los saludos.

Y por suerte vienen con guitarras y garras Pedro Fértil y Julián Zam, aka
The Goalkeepers (Los arqueros).

Ensayos en Vivo. Con margen para la resonancia.

Jueves 7 de agosto en el
Pachamama trocén cultural (Argañaraz 22, e/Israel y Lavalleja).
21hs. Hospitalidad mayor (el buen derroche capitaliza la vida).
22hs. Suena el silbato (el pensamiento no es objeto de lujo)
Gratarola (¿la plata cuánto vale?)

Saturday, August 02, 2008

El Síndrome de Rasputín


A veces la literatura nos hace decir gracias, bravo, otra: cuando su capacidad de no meramente dialogar con su propia tradición, construir un autor o registrar modismos, sino de servir a la vida, muestra tener, como los protagonistas de este policial, el tic de sobrevivir.
Romero (Paraná, 1976) aprovecha la consigna de la colección dirigida por Juan Sasturain (escriben también Leonardo Oyola, Elvio Gandolfo junto a Gabriel Sosa, Osvaldo Aguirre, Juan Terranova y Federico Levín): que los detectives no sean profesionales sino improvisados y los casos se sitúen en distintos momentos de la historia argentina. Ubicó en un oscuro futuro cercano a tres amigos unidos en principio por padecer el síndrome de Tourette, tics nerviosos incontrolables cuya repetición, si bien complica la existencia, no deja de ser un pulso de la reproducción vital.
Sucede que alguien intenta matar a uno para luego culparlo de otro asesinato; pero sobrevive y queda en peligro inminente. Desfila por la trama macabra y divertida un grotesco repertorio de personajes entrañables, como el gigante ruso Ragojine, camarógrafo que trabajó con Sokurov y terminó en estas pampas filmando “películas porno con un manejo sublime del silencio”.

Con una creatividad descriptiva y lucidez emocional muy inusuales, la persecución moviliza la historia paseándola por climas increíbles, escenarios fílmicos: el barrio de Constitución en ruinas, destruido por el fuego de las bombas de los Nacionalistas del Bicentenario y cerrado con chapas, como un miembro que la ciudad resignó pero donde sin embargo el tic de sobrevivir persevera como fatalidad biológica; o los túneles y pasadizos abandonados de la extensión de la línea A, donde el Murciélago Rojo y su séquito hacen fiestas electrónicas para bailarle las entrañas a Buenos Aires, hechizados de oscuridad. Los lugares fallidos de la urbe resultan, apenas después de muertos, los terrenos más fértiles para la generación espontánea de formas de vida.
Aunque demuestra erudición cinematográfica, se nota la licenciatura literaria del autor anunciada en la solapa. Pero también una inmediatez desprejuiciada respecto de lo real, una no jerarquización a priori de las infinitas manifestaciones precipitadas de la vida, un cuestionamiento de los prestigios socialmente investidos. El trato dado a la enfermedad de los personajes, por ejemplo, es de un admirable respeto por la potente fragilidad de cada modo de existir. Igual que en los cuentos de Tantas noches como sean necesarias, en la literatura de Romero el mundo crece desde un imperativo ético: juzgar a cada cosa desde lo que le tocó ser.
Publicado en Rolling Stone de Julio

Wednesday, July 16, 2008

La patria blanca

Nota en Zoom sobre la marcha anti retenciones

Tuesday, July 15, 2008

En tiempos de hippies limpios


Wednesday, July 02, 2008

¡Sos un yow!

"No sabemos de qué estamos participando. Las transformaciones más profundas son silenciosas, decía Nietzsche –aunque las advirtamos de pronto-, y hoy somos la carne de mutaciones que, al galope de las tecnologías que suprimen el tiempo entre los espacios, renuevan los modos de ser humanos a mayor velocidad de lo que pueden ser interpretadas e incluso registradas. Pero Sibilia (antropóloga argentina residente en Río) no se resigna. Y encuentra que los blogs (y flogs), en el uso que los masifica sin cesar, continúan la cuantiosa tradición del género de diario personal, pero como una versión muy distinta de lo mismo: allí donde solía haber cerraduras para proteger la intimidad bajo llave del mundo, de los otros, actualmente hay una exposición instantánea, en la que se extingue el sentido del relato de sí para sí. (...)"

* * *

[Sigue aquí la glosa al libro de Paula Sibila La intimidad como espectáculo, publicada en Rolling Stone de Junio].
Y aquí está la entrevista que le hice a Paula en Zoom

Monday, June 23, 2008

Productificar


"¿Qué pasa con Lost? Misteriosa es la serie no sólo en su trama sino en el fenómeno social que constituye: ¿qué le pasa a la gente con Lost?..."
Sigue en Nación Apache el artículo publicado en Debate, basado en el ya linkeado más abajo.

Tuesday, June 17, 2008

Por qué iría a Plaza de Mayo (interminado)

Por qué iría a la Plaza de Mayo mañana.

No porque me convoca Cristina, ni el gobierno kirchnerista.

Tampoco porque las retenciones me parezcan una medida ejemplar. De hecho creo que se apoyan en el modelo sojero, es decir el modelo de concebir al campo argentino como pura pieza del comercio agrícola mundial, en tanto necesitan a los que hoy son sus enemigos para recaudar plata. Por supuesto prefiero que tributen estos puntos porcentuales más, y no menos. Pero mucho más me convocaría que se dieran las condiciones para una discusión efectiva –es decir con algún amarre a sus referentes- sobre “la naturaleza del campo”, por así decir, o de otro modo, sobre su propiedad y sentido.
¿Y yo quién soy para decir qué tiene que pasar con esa tierra y su producto? Esa es un pregunta. Otra es quiénes son ellos, los dueños, para decidirlo: ¿potestad total sobre la tierra natural? Y otra pregunta es quién, o qué, es el Gobierno, para intervenir al respecto; no se trata, en estas preguntas, de atribuciones, sino de posibilidades.

El conjunto de la situación me resulta movilizador a la vez que me hace sentir impotencia, escisión entre mi capacidad de acto y las fuentes de lo que me afecta.

Decía que no me convoca ni Cristina ni tampoco, conceptualmente, las retenciones. La propiedad de la tierra, por otro lado, tampoco sé si me convoca en movilización; me indigna pero me indignó siempre y no siempre bastó para movilizarme (nunca bastó eso solo). Aunque lo mismo se observa en los caceroleros urbanos: son gente que supo indignarse repetidamente desde que yo recuerde, pero rara vez tanto como para llevar a algún tipo de acto. ¿Qué hace que ahora sí se quiebre el límite de lo tolerable?
Por un lado, ahora hay a disposición un tipo de acto bastante nuevo, joven (al menos en su forma esta), el caceroleo, como ruido desde el balcón y como concentración vecinal en las esquinas. Todo vuelve como farsa, puta madre. Porque en el 2001 el caceroleo tenía otro sentido, formaba parte de otro movimiento político. De hecho alteró los posibles en la política nacional, siendo la causa principal, considero, de todos los aciertos kirchneristas. Los que hoy cacerolean (muchos menos que en aquel entonces) en solidaridad con los dueños de la tierra comerciantes de soja transgénica, en ese entonces resultaban en alianza con los sectores que, extremadamente desahuciados económicamente, saqueaban supermercados; en aquel entonces Luis D’Elía, monigotón, como cualquier otro realizador de piquetes, tenía con la cacerola una lucha que era una sola.
Ahora bien, lo que terminaba de llevar a la acción a muchos caceroleros en 2001 –la frontera de la tolerancia- era la pérdida de sus ahorros bancarios. Le tocaban la cuenta y saltaban, como ahora cuando le tocaron la góndola. A todos nos tocan la góndola; parte del “conflicto” consiste en quiénes. Las cacerolas, antes batidas por la propiedad monetaria, se sienten parte prima de un cuerpo al menos mínimamente sólido: el del propietariado. La injerencia en la propiedad privada les resulta inaceptable, aunque no sea estrictamente injerencia en el carácter privado de esa propiedad sino sólo en la asignación parcial de sus frutos.
Si como dice Diego las retenciones no plantean preguntas políticas en tanto discuten la distribución y no la propiedad de los recursos naturales, ¿puede que el poder de designio distributivo sea considerado desde cierto nivel como atribución inherente a lo privado? Es como si hubiera una línea que divide lo privado intervenible por el Estado y lo privado-privado de la tierra. Es como dice Gatto: se naturaliza el privilegio.

Los propietarios de las tierras, ¿son dueños también de la capacidad de acción política? ¿La única visión del mundo y de la organización social que está encontrada con su capacidad de acto es la de las capas más favorecidas por un estado de cosas que hace que para casi todos casi todo sea una mierda? Que tengan la propiedad de la tierra y la propiedad de la política activa: eso me moviliza.
Iría a la plaza dándole el beneficio de la duda a que la plaza pueda exceder a Cristina, a sea el comienzo o parte de muchas micro instancias de diálogo y coordinación de movimientos, que nos ponga en disposición de agite de manera que tal vez la semana que viene o dentro de muchas ya la convocatoria cristinista esté forzada a ser mejor (acompañada de políticas más democráticas, etc), o prescindamos de ella; en fin, para dar el beneficio de la duda a la movilización que puede surgir (y lo que puede surgir de ella) cuando hay al menos un punto concreto que, con alto grado de acuerdo común, merece hacer.

Tuesday, June 10, 2008

Rant, de Chuck Palhaniuk - reseña


La nueva (ciencia) ficción del autor de Fight Club ofrece una experiencia intensa sin que haga falta tener una relación intensa con los libros en general. Atrevido, el foco de interés va cambiando, lo que al principio parece principal se revela expresión de una trama más profunda, se complejiza sucesivamente hasta que duele el cerebro pero no se puede parar. El trabajo de ingeniería de Palahniuk -descomunal, sutil- logra un ritmo veloz donde despliega su imaginación; escenas e historias muy vívidas, o sea muy singulares, que a la vez alertan sobre diversas dinámicas del control social. Salvajemente entretenido, divierte diciendo: ojo.
Toda la historia de Rant Casey (anunciado muerto al inicio) está contada mediante fragmentos de entrevistas a personas que lo conocían (a su vez coprotagonistas de lo relatado). Distintas voces y versiones nos cuentan primero sobre su infancia de Rant. Radicalmente insatisfecho con los premios que la sociedad tenía para ofrecerle (Indio Solari dixit), recorre los campos semi desérticos que rodean su pueblo buscando agujeros, guaridas de distintos animales. Encuentra uno y se acuesta de costado, mete el brazo hasta el fondo. Espera bajo el sol, ofreciéndose. Tan seguido lo hace que, cuando siente la mordedura, identifica de qué bicho se trata. Saca su miembro manando sangre, percibe comenzar el trabajo del veneno: “Así debería sentirse uno en la Iglesia”, dice.
La historia loquísima de Rant se traslada a la ciudad; allí también el dolor funciona como confirmador de existencia. Se integra a los choquejuerguistas (mucho mejor sería la novela con traducción argentina y no ibérica), un grupo secreto donde el ocio clandestino, que activa libido frustrada en la hostilidad del mundo, teje una red potencialmente subversiva (como en Fight Club). El juego aquí es por equipos y en autos; se dispersan por la ciudad, el objetivo es chocar a los otros, aunque con ciertas reglas, no es la idea llegar a la muerte. Sí acercársele; para no olvidarla, para sentirse vivos y también para tener algo de que hablar: la ficción de Palahniuk da cuenta de una realidad pública donde los encuentros están signados por el paradigma del choque. Tributa a J.G. Ballard y su novela Crash. En el mundo de Rant, el tránsito se había tornado tan caótico que se decidió desdoblar la organización social, dividiendo a la población en Diurnos y Nocturnos. Las choquejuergas, nocturnas, ofrecen una realidad genuina que contrasta con el entretenimiento que ha desplazado a los libros, las películas, los discos: las cúspides alucinadas, una especie de realidad virtual donde uno experimenta experiencias vividas por otro, con los cinco sentidos interpelados, para la cual los humanos tienen un “puerto” en la nuca, tipo Matrix. Bajo hegemonía de la tecnociencia, el cuerpo deviene chanchada. Palahniuk denuncia la alianza entre morbo masivo y medios de comunicación a través de una radio que informa sobre accidentes con partes médicos asquerosamente detallados. Y es también la condición orgánica la que hace tambalear la sociedad: Rant es el mayor “superpropagador” de virus mortal de la historia estadounidense. Claro que en ese tambalear, el miedo lava la moral del poder, y las libertades y garantías ceden a la prevención higienista frente a la epidemia. El parcelamiento social se transforma en segregación, en cuarentena masiva. ¿O estaría todo planeado? Con gran destreza Palahniuk presenta la verosimilitud de las hipótesis más paranoicas. Y todavía hay todo otro giro en la historia, una apuesta muy ambiciosa, casi excesiva, pero si no es en el arte donde nos atrevemos a arriesgarnos, dónde.
Revista Rolling Stone, mayo 08

Thursday, June 05, 2008

Y mirá vos

http://ccpachamama.blogspot.com/2008/06/te-clausuraron-el-cheboli.html

Thursday, May 29, 2008

Cómo mana buenos días

Desde el centro desbordado como una espiral que desde la periferia se empuja hasta el centro.
Girando y girando como una ronda de alegres niñas jugando, tomadas de las manos las valientes vanguardias y las sensatas retaguardias que libraremos la innoble batalla de la vuelta al reloj.
Oíd soldados, todos vamos a morir, sino en la guerra será con la peste y no hay mas remedio que escudarnos en el arte de no escuchar el ensordecedor tic-tac que nos hemos inventado. Y así temblando como filósofos limpiarnos valientemente las heces que fueron ayer nuestro sórdido alimento. Entonces vivir así fabulando, la risa, el dolor y la calma.
Mientras tanto: entretenimiento marca cañón que mata al tiempo y le da vida.

Wednesday, May 28, 2008

Buena pero buena sanata

Acaba de salir este libro, bien recomendable para losteanos fundamentalistas.

Lleva como prólogo, pulidito para la ocasión, el ensayo sobre Lost que escribí para Ensayos En Vivo en diálogo con Ricardo Romero (con su posdata).

Monday, May 26, 2008

Vasos comunicantes



Guerrilleros es una reescritura del Diario del Che en Bolivia pero... Y es un “pero” de fertilidad multiorgásmica. Repleto de humor, no podría decirse que parodia el original puesto que no hay burla. Los guerrilleros, para empezar, son adolescentes. Reciben el año 1984 juntos en el monte. Planean construir el hombre nuevo revolucionario unificando sus memorias (y hasta rostros) con las de héroes de la liberación latinoamericana ya martirizados en plomo (como Che); cuentan para hacerlo con la Máquina Recicladora, que remodelará sus conciencias a través de una pila que cada uno tiene implantada en el cerebelo desde bebé. Activar esa pila es esencial; el modo es tomar y tomar cocaína...

Aquí sigue la reseña que hice de Guerrilleros (una salida al mar para Bolivia), de Rubén Mira, publicada en RS de marzo.

Sunday, May 18, 2008

La expresión nuestra de cada día

Acabar y dar de nuevo.
.

Ni olvido ni perdón



Tomadas por Hilario González con la misma perspectiva, casi a la misma hora de días con smog común y con el humo ¿de la quema de pastizales?

Friday, May 16, 2008

Y dame otro whisky

Pensar con las patas andando, o en las fuentes; pero no en el Senna.

Si hay guerra contra Francia me alisto. ¡Y si quieren devenir, que devengan!

Thursday, May 15, 2008

Salvatierra - Reseña

Esta nouvelle sería un cuento largo en tanto se lee en una sentada, pero contiene “la vida entera de un hombre”, la historia de una familia y un retrato de flora, fauna y costumbres del Litoral. En realidad todo eso está dentro de una pintura que está dentro del libro: Pedro Mairal inventó un pintor y su obra que uno, al leerlo, arde en deseos por conocer.
Juan Salvatierra fue un artista secreto y prolífico, después de cuya muerte su hijo vuelve al pueblo natal para rescatar su obra. Allí inicia una trama de búsqueda, como de policial manso (recordé alguna sensación de Aventura de un fotógrado en La Plata), y mientras tanto relata la historia del padre y su fruto artístico, plano más rico y logrado del libro.

A los nueve años Juan Salvatierra quedó mudo tras accidentase cabalgando por un palmeral cerca del río Uruguay. Carente de voz, comenzó a dibujar aquello a lo que quería referirse; su expresividad devino pictórica y se enamoró del acto de pintar –manteniéndose hasta el final lejos de la Pintura como institución. A los veinte quemó toda su obra y comenzó una práctica cotidiana que resultaría el trabajo más monumental de su género: una tela de casi cuatro kilómetros de largo, con retratos que se suceden en continuidad, sin cortes, graficando su mundo con una dinámica integradora ininterrumpida.
La escena de una fiesta, por ejemplo, transcurre entre baile, sexo, peleas y va transformándose en la escena de una batalla, y en otro trecho, llegamos a ver (Mairal nos hace verlo) que las cosas comienzan a torcerse, las personas y los árboles y la lluvia aparecen inclinados hacia delante, como si el tiempo y el espacio se hubieran desquiciado, hasta que sin haber mediado brusquedad alguna lo de arriba está abajo y lo de abajo arriba, el mundo al revés.

A veces el arte es la figuración de una vida regida por la tarea creativa. Juan Salvatierra, por ejemplo, pintó la tela kilométrica –fluida como el río omnipresente y como la lectura del texto- cada uno de sus días durante sesenta años, hasta morir. Convaleciente, expresó al hijo que no le importaba el destino de su obra; había “disfrutado haciéndola”. Nunca expuso, “no necesitaba el reconocimiento” y vivió trabajando en un “aislamiento feliz” (¿como la “orgullosa soledad” desde la que Roberto Arlt pregonaba escribir?). Si no le gustaba cómo le había salido algo, no lo corregía, “en todo caso volvía a pintarlo más adelante” (como César Aira dice que escribe). Sabía concentrarse con tal detalle en un bicho que parecía estar haciendo “los bocetos de Dios antes de la creación”. Fabricaba los tramos de su tela “con cualquier cosa”, o sea con prepotencia vital autosuficiente. Y ni una vez se retrató a sí mismo, entregado a una lírica contemplativa y total del pedazo de mundo que le tocó en gracia, no contaminado por cálculo ni enrosque alguno que desperdiciaran tiempo de convivencia inmediata con la maravilla de lo real (o como dice Fabián Casas, sin confundir lo esencial con lo transitorio). Juan Salvatierra encuentra el sentido de pintar –de vivir- en la práctica misma, sin precisar capitalizar su producto en la vida pública. Así, desestima la trascendencia que la obra puede otorgar a la firma, pero trasciende el sinsentido de la vida a través de la verdad autónoma de la obra.
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Publicada levemente distinta en Rolling Stone de Abril.
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- El personaje Salvatierra es interesante para pensar la relación entre producción artística y vida política y social: un pintor que representa el mundo entero en una tela kilométrica continuada, con dibujos que no se interrumpen nunca, y que se dedica diariamente pero nunca jamás expone. En tanto y en cuanto se nutre del mundo para una práctica individual, ¿es un arte antipolítico? ¿O tal vez en tanto Salvatierra erige él mismo un criterio de valor (sobre todo de valor del tiempo) ya está escapando a la dominación del capital?

Monday, May 05, 2008

Reseñita

Los Culpables, de Juan Villoro; publicada en Rolling Stone.

Saturday, April 26, 2008

La verdá como el sudor

Fui a andar en bici a la bicisenda que rodea el rosedal. Hay momentos en que es necesario salir, hacer fluir la sangre a otra velocidad y manar sudor por los poros mientras se otorga a los ojos un panorama diverso al de la casa-oficina. Dicen también que hay que “pensar en nada” o al menos “pensar en otra cosa”, y cada uno sabe otra cosa que qué. Confieso empero que en ese circuito de distensión no hay vez que no me pelee mentalmente con algún pelotudo que no sabe hacer uso compartido de instalaciones tan sencillas.
Esta vez venía bien. Estaba funcionando el recambio sustancial. En un momento tuve que pasar a un tipo que iba en bici delante mío más lento. Desde atrás vi sus pantorrillas, de músculo firme pero piel cansada, y su nuca de pelo gris. Cosa rara, vestía una campera rompevientos; yo iba en cueros. Lo sobrepaso tranquilo -sin las manos en el manubrio- preguntándome sin querer si eso lo hará sentirse viejo.
Después de varias vueltas, bajo la velocidad. No hay que parar de golpe nunca en nada. A mi ritmo de paseo, el tipo cano de rompevientos negro me pasa lentamente por la derecha. Lo miro a la cara mientras pasa, lo cual es un reflejo normal, pero no fue normal lo que encontré.


Fue sólo un instante porque no se detuvo. Pero en sus ojos, que vieron los míos, se notó que registró mi sorpresa, mi azoramiento: ¡el tipo andaba con un barbijo puesto en la jeta! No eran días de humo. Andaba con barbijo por la vida.


Y no fue más que verlo un toque y quedar cuatro cinco metros atrás para volver sobre mi recuerdo recién grabado de su cara barbijeada, sus ojos, sus patas de gallo, su frente, y decirme:
Perá, ese es, ¡sí, es!... ¡¡Ese es León Gieco!! ¡Ja!
Riéndome por dentro acelero, anonadado, para ponerme a su lado y mirarlo para confirmar. ¡Qué personaje, en bici con barbijo!
Apenas me puse a su lado me miró. Y habrá sido el fluir sanguíneo, o la disposición corporal a que todo saliera como el sudor, porque apenas quedamos uno junto a otro lo miro y me mira y mi monólogo interior se me salió todo para afuera:
¡La fama es un virus, ¿eh?!

Monday, April 21, 2008

Hay Juntada

Coetáneos

Vivimos en un lugar muy, muy raro, que llena el culo de preguntas. Acaso nos una el espanto, pero no despreciamos causas si logramos alegrones.

Este jueves 24 harán gesto de la confianza:

- Burkart y Aguirre, surf altruista sobre los Perrumanos
- Alonso Crooner y Blood Pezzola en el flujo musical
- Martín "el humano" Lipzsyc con caprichos de la indumentaria

- Mucho más que por si acaso, anti-amenizarán los Mal Llevados

Compañeros, el espacio tiene propiedad, es como la deseada naturaleza de la tierra, de quien lo trabaje, carajo, y que el ensayo haga ciudad.

Desde las 20:30 daremos bienvenida con bocados para que chupen tranquilos
Tipo 21:30 arrancan las movidas.
En la Pachamama: Psje Argañaraz 22, e/Israel y Lavalleja (a 150 mts de Lavalleja y Córdoba).
La entrada es sin plata, no gratis: hay que traer ganas.

Sunday, April 20, 2008

Cromañonización de Buenos Aires

Muchachos, suspendo la reunión de mañana. Voy a irme de la ciudad a algún lugar con aire puro.” Pero los caminos están cortados. La cromañonización de la ciudad, en cóctel letal, impulsa hacia afuera a la vez que encierra.
A todos por igual: esta nube tóxica es lo más democrático que sucedió aquí en mucho tiempo. Más aún que el granizo –transgénico- y la nevada –patriótica-, en tanto el humo es una misma gran masa que cubre nuestras pieles por igual, uniéndolas, como señala Migue Burkart.

Todas las pieles unidas por el espanto, las pieles y los bronquios, porque el humo de omnipresencia casi divina se mete no sólo en nuestras casas y departamentos, como se metió hace poco el ruido del cacerolazo reaccionario, sino también en cada cuerpo. Contamina cada inspiración, cada aspiración.

Hagan algo, por favor, alguien haga algo; al menos escriban. La afectación es ineludible y desesperante: el cuerpo, incluyendo cerebro y alma y todo, tiende a reaccionar, me atrevo a decir que instintivamente, cuando algo lo afecta, y aquí somos presas de algo que nos afecta muchísimo frente a lo que no podemos hacer nada. Y cuando algo genera la necesidad, el impulso, de hacer algo, y no se puede hacer nada, cuando carecemos de recursos para intervenir en la fuente de lo que nos afecta, nace el poder (o un poder) de la escritura, práctica que pone en acción esa energía. Por favor escriban. Quiero leer relatos, novelas, ideas, apropiaciones imaginativas de esta mierda excepcional.

Ya de movida esta ciudad naturalizó tanto su escisión respecto del terreno natural en el que está emplazada (¿cada cuánto vamos al río, por ejemplo, o mejor aún, cada cuanto recordamos que es una ciudad costera?), que de pronto recibir efectos de su existencia es una extrañeza total, y encima a esta guisa, apocalíptica, inasible, total, lo primero que produce la nube es encontrarnos con nuestra pequeñez.

Algunas hipótesis:
- Alguien del Gobierno se tomó en serio la idea de “cortina de humo” y se mandó una capaz de tapar todo.
- La Secretaría de Turismo apostó a que los visitantes extranjeros pensaran que la ciudad huele siempre a asadito.
- Radical medida frente a la crisis de la carne, el Gobierno hace un constante e inmenso asado: ya pasarán los camiones oficiales repartiendo sánguches de bondiola para toda la gente.
- Cayó un meteorito e iremos con los dinosaurios.
- Botnia arrancó el laburo y era jodido nomás.
- Empezó la Gran Marcha por la legalización del cannabis pero tienen fasito muuuuy malo
- Alguna mafia grosa se cargó un par de tomuers y quiso asegurarse posta de que nadie encontrara los cadáveres.
- Lo hizo Clarín para aumentar ventas
- Lo hicieron los yankis ensayando y/o por gusto.
- Lo hizo Greenpeace por obvios beneficios.
- Lo hizo Diosito por obvios motivos.

Thursday, April 03, 2008

Buenísimo texto de Ricardo Aronskind sobre el lock out agrario

Saturday, March 29, 2008

Giro autobiográfico en la literatura: era obvio

Linkeo por el texto al respecto que presenta la nota con Daniel Guebel

Friday, March 28, 2008

Dentro de una larga discusión...

Escribo (miércoles a la noche) desesperado por el nuevo cacerolazo que me aturde (aunque no tanto como para impedirme escuchar que un buen patriota gritó al pulmón de manzana "¡¡viva el campo!!").

Desesperado por impotente, estabaen el balcón y tuve que entrar en mi monoambiente por culpa de los monoteístas de un monocultivo contrastante con la variedad gastronómica que degustan en los palermos apellidados en inglés.
Impotente porque ¿cómo se responde a un cacerolazo (reaccionario)? Abrí del todo el ventanal y puse a todo volúmen apuntado hacia afuera Un baión para el ojo didiota. Alguito mínimo. Temí me arrojaran cosas, apagué casi todas las luces.

Muy buena Jara la de peronización de la lista de mails; no entiendo al "todavismo" fanático, al culto ciego a la repetición (¿casi como capricho estético?). Si algo no cambia es la pregunta leninista: ¿qué hacer? Un qué hacer múy básico porque no se trata de optar, no sabemos bien qué cosas podemos hacer, cómo intervenir en la escena que nos afecta. Las que se inventaron en 2001 ahora se presentan como farsa (cómo si no).

[Sigue aquí]
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La carta quedó así y recibe firmas

Tuesday, March 25, 2008

La primera como tragedia y la segunda...

¿Vale también el "dime quién te odia y te diré quién eres"? No me hagan cristinista.

Sunday, March 23, 2008

Zooledad

Van a las plazas. Se sientan sol@s en bancos abandonados y se ponen a alimentar palomas.
Suelen planificarlo desde su casa y llevan pan para atraerlas. Arrojan trozos alrededor y esperan. Pero no es una espera cualquiera: es extremadamente espera.
Porque tiene una obligación, un requerimiento ineludible para ser exitosa: estas personas deben quedarse duras, quietas como estatuas.
Una espera que somete al cuerpo: para que las palomas se acerquen a comer, tienen que suprimir todos sus movimientos y sólo mantener activos los órganos de ver. El resto del cuerpo debe estar inactivo, pasivo, como muerto.

Tienen que casi desaparecer para que se acerquen las palomas, quienes claro, cómo no van a ir si les regalan la comida. Lejos de ser una compañía, son lo que redunda en la calle, son tan compañía como la lluvia. Van solamente cuando la escena puede transformarse en su escena, cuando mandan ellas y el humano está suprimido, inmerso en su ilusión de compañía. Bordean lo carroñero. Lejos están, muy lejos, de la dignidad de las serpientes que deben matar ellas mismas a su presa para que devenga alimento; las palomas son la plaga y la plaga no tiene valores, la plaga es la estúpida violencia de la reproducción infinita -punto en el cual las palomas se asemejan bastante a la lógica del capital: la estúpida violencia de la reproducción infinita.

Alimentar palomas es engancharse a lo dado para no estar solo, olvidando que lo dado es precisamente lo dado sin uno, lo que no nos necesita. Esa ilusión de compañía encubre una complicidad con la expoliación ajena de sí mismos, encubre la soledad de quien entrega su cuerpo a la compañía del invasor, aquel para quien uno es puro objeto. Como una rata que, huyendo del dolor de la soledad, se regala al hambre de una serpiente, sintiendo segundos al menos una ilusión de compañía.

A Federico Levín

Tuesday, March 18, 2008

Ya nadie va a escuchar tu remera

Esta escritura es una muy interesante lectura de otra escritura. Lo que sirve para pensar la vida...

Wednesday, March 12, 2008

Nihilismo mágico

Nada por aquí,
Nada por allá.

Por Fernando Aíta

Tuesday, March 04, 2008

Ensayo ricotero no redondo


"¿De qué año es una banda, de qué año es un disco? Oktubre, por ejemplo, debe sonar muchas más veces por día hoy que en 1986; y “hoy” se anima a referirse tanto al presente de escritura como al que sea de lectura. Criterio: lo que sirve para pensar la vida está vivo.
Patricio Rey sirve porque es una experiencia que -como define Casas a los clásicos- instaura ella misma los parámetros desde los que puede pensársela. Una experiencia como esta, singular –es decir que se manda sin saber nunca del todo qué carajo está haciendo-, para ser, inventa. Esos inventos sedimentan en el entorno; nutren el campo de representaciones extendiendo la frontera de lo posible. Sirven. Como si segregaran un principio activo, Los Redondos, que este ensayo intenta sintetizar..."

Sigue acá el texto que escribimos con Pato para EEV




Thursday, February 21, 2008

Meta, meta

"Tal vez la vida era esto, y no está nada mal. Amigos que uno ama, amores que uno ama y un amor al amor. Proyectos que uno ama y sueños... sueñitos. Y amor al sueño de soñar."

(Para la Luna sacafichas)

Tuesday, February 05, 2008

Lecturas

"Es uno de esos libros donde el autocastigo y el sufrimiento redimen, ya no a la manera cristiana, pero sí ante la vista de los otros: en esta cultura de la autopromoción, despreciarse otorga credibilidad."

"...precisamente por ser las verdades de siempre, como dice Alonso, deben ser revisadas, reformuladas, transitadas de nuevo (sobre todo por lo de nuevo), cualquier cosa salvo dadas por obvias."

[Sobre El discurso Vacío, de Mario Levrero]

+ + + +

"La densidad literaria que lo hace distinto es justamente la magnitud con que logra que se sienta todo lo que no sucede, es decir que instaura un modo de ser de los sucesos –sucedan o no. En ese sentido ejerce lo que decía un colega y compatriota suyo, muerto ya: que el arte sea la inminencia de una revelación que nunca se realiza."

[Sobre Tantas noches como sean necesarias y su autor, Ricardo Romero]

Saturday, February 02, 2008

Gracias, Sago [reloaded]

¿Qué hacía, de dónde venía? Imposible recordar: las puertas de la noche disuelven el pasado. Y aunque todavía no lo reconocía, las puertas de la noche embadurnaban su perspectiva con el ánimo inevitable del día siguiente, signado por un cumpleaños que por primera vez no se cumpliría, signado por la imposición calendaria de una falta. Había que llegar hasta el día siguiente, y acaso por eso el recuerdo empiece en las puertas, las puertas del bar de Petuco.
El vodka, en chupitos transpirados (impregnados de niebla congelada), remite a Rusia pero sabe calentito. No podía esperar al día siguiente porque su advenimiento desesperaba. Dos, tres, cuatro tiros de calor helado; los tragos hacen pasar el tiempo mejor que los relojes, esto lo escribí ya en otro lado, es preferible construir una secuencia temporal ligada al cuerpo en vez de contemplar la tiranía del reloj, inmóvil en su movilidad preestablecida. Pero no lograba buen ritmo: habitaba desesperadamente la desesperación. Seguir bebiendo era a la vez demasiado lento y demasiado violento; necesitaba otra cosa, necesitaba un golpe dócil para poder contemplar mi desesperación como Dios manda. ¡Mi querido Paraguay! Pero un llamado telefónico tras otro fueron chocándose con la carencia, nada, nada, nada.
“¿Puede alguien decirme me voy a comer tu dolor, y repetirme voy a salvarte esta noche?”, pensaba con los dientes apretados, maxilares henchidos, cuando llegó Sago. Desde el fondo apenas visible de sus ojos -que sonreían con la misma delgada horizontalidad que su boca-, pregunta taimado “¿qué pasa, man?”. Necesito un favor, Sago. Me dijo tomá, esta es la llave de mi casa, entrás, subís, abrís la heladera y sacás lo que precises; anotá la dirección (nunca había ido).
Era cerca, sobre todo en bici. Tanta generosidad –ni siquiera “me abrió las puertas de su casa”, directamente me dio la llave- contrastó con mi necesidad narcótica, dando como resultado algo familiar a la culpa, un arrepentimiento resacoso anticipado.

Pedaleé fuerte, fuerte, para no repensar qué carajo hacía. Pedaleé buscando la velocidad que alcanzara una inercia que se transformara, ella y ya no yo, en la causa de mis actos. Pedaleé al mango por mi desesperación; mis piernas estaban frías y acusaron doloroso recibo. Los muslos comenzaron a desnudar su fragmentación, esfumándose la ficción maciza de funcionamiento conjunto de sus fibras. Los músculos se separaban en mechones con dolencias autónomas: me dolía una veta, luego otra, me pinchaba la cara externa de la gamba derecha y el muslo se me entumecía hasta ponerse rígido como caño metálico, pero frágil.
El dolor físico, y más aún la certeza de que era suficientemente agudo como para sobrevivir la noche y hacerse presente al día siguiente, me tranquilizó un poco. Eran medianoche y tenía que levantarme a las 7:30. Obviamente al volver al bar pediría otro shot de vodka helado para arrancar a mi casa pedaleando con el cuerpo calentito y fumando el porro de la bondad de Sago, de mi desesperación calma y de la aniquilación certera de la energía del día siguiente. Gracias a Dios, el infierno se ponía encantador.
Frente a los ingredientes de una dura resaca asegurada, caí en la cuenta, recién ahí con lucidez, de que ya de antemano iba a ser un día difícil, aún sin los ingredientes que estaba dispensándome. Yo no estaba más que acoplándome a lo que forzosamente sucedería, subiendo por motus propio al tren de la Historia (como Perón). Venía un día sin lugar para mí, sólo para mi dolor. Y por eso como pocas veces digo gracias, gracias Sago, porque nada peor que una depresión no autogestionada.

Thursday, January 31, 2008

Rockeros de Nazareth

Janis Joplin y esa troupe de rockeros (Ricky Espinosa...) que se sacrificaron viviendo todo el tiempo en carne viva años fatalmente breves para que millones podamos darle lugar en nuestras vidas templadas a la desesperación dosificada.


No que ellos lo hayan pensado así; que así funciona.

Todos los días se aprende algo

En la montaña el ladrido perruno es ruido urbano. Estoy en la cima de una montaña relativamente pequeña que forma junto a otras una “cadena cimosa” (el filo de las montañas lo llaman, creo). Se ve desde aquí un gran panorama de picos: los Andes, carajo. Aunque la perspectiva no es tan “cimosa” porque el frondoso bosque que me contiene impide el ahínco visual.
En esta cima, muchos elementos. Unos pajaritos muy veloces y ágiles, que parecieran Elfos dejando al colibrí como Hobbit. Chiflan, tecnológicamente. Se oye a lo lejos de pronto un ruido de catarata, pero no es agua: es la montonera del viento. Se acerca –crece- el tronido y, en un efecto dominó que se avecina colosalmente, los árboles agítanse como en grado ocho de la escala.
Sobre mi cabeza giran aguiluchos. La juegan de guapos con alas de planear. Chillan fuerte mas con pereza.
Y en esta montaña de mierda me pregunto cómo la selección natural –segunda en rango detrás de la Nacional- decanta en tan profusa variedad de pinches.
Canción de mina insoportable.
Y ahí de nuevo la cascada. A veces se oye a lo lejos y se acerca pero pasa por el costado; el viento, como el agua, esquivando las alturas. Pero otras me revira los techos y los árboles del bosque lloran sus babas a grito pelado.
Muy lejano, en un rincón del atrás, se deja sentir cada tanto el obstinado motor de algún auto. O ladridos de perros. Ruidos de la ciudad.
Me vine a la montaña porque Mahoma está de fiesta.
Me voy con el hueso en la mano.
Me voy con un recuerdo de la faena que no realicé.

Tuesday, January 29, 2008

Palabras de salud (extracto)

"Pero perá, es sano estar un poco enfermo. Desconfiemos de las salidas higiénicas frente al sinsentido de la vida, Fede dixit. Por otra parte y como decía Lewkowicz, quien consideró suicidarse es más dueño de sí, porque ahora vivir es una decisión, no una inercia. Además, cortala con insistir en que no podés hacer cosas de la calidad que percibís en productos ajenos. ¿Quién te creés que sos vos para saber lo que no podés hacer, lo que no podrás? Pensar que podés pre-cononcer los límites de tu potencia no es de baja autoestima: es soberbia. Tené la humildad de admitir que no sabés lo que podés, la humildad de probar, la humildad de confiar.
Y brindaremos, por las victorias habidas y por haber, pero sobre todo por las buenas derrotas."

Sunday, January 27, 2008

Luca, cadáver exquisito del rock


Este mundo no puede ser del chiste y de la tragedia, pensaba Macedonio, y Luca Prodan sería un intento de refutarlo. El documental sobre su vida muestra un genio enfermo que incinerándose hasta morir iluminó las vidas de su entorno; el mito de Luca condensa la tensión erotanática de la cultura joven. En Luca la risa es disposición fenomenológica y la tristeza su frustración, pero la risa también como autosuficiencia y la pena como apuesta de trascendencia.

[Aquí el artículo -publicado en Debate- completo.]

Sunday, January 20, 2008

El accidente

[Presentado en los Villancicos Vrutales II]

Al día siguiente, lunes, entrevistaba al escritor Marcelo Cohen. Me había leído las setecientas veintitrés páginas de su última novela y estaba muy pendiente de esa nota. No por eso me había perdido, la noche anterior, sábado, la fiesta que festejaba el cumpleaños de Miguel y la primavera. Esa noche de sábado fue la primera noche de mi temporada en terminar de día, con el sol de un domingo muy esperado. Porque entre la fiesta y Marcelo Cohen, jugaban Boca River. Si no hubiera sido por el partido, dormía hasta que la cabeza no doliera. Pero, pero...
Pienso: la hago bien, me levanto un rato antes y voy al bar temprano, así engancho mesa seguro, de paso llevo materiales para trabajar sobre Cohen, fotocopias de antiguas notas, algún libro; tomo café doble y le pongo el pecho a la resaca.

[El relato completo]

Thursday, December 27, 2007

¿La tecnología a nuestros pies?

El discurso tecnológico se vende con éxito como vanguardia de lo social, y logra un gran poder modelador sobre el bicho humano. En el mercado argentino, por ejemplo, hay un modelo de “zapatillas inteligentes”, que regulan automática y constantemente la presión del acolchado sobre el pie. Dos sensores electromagnéticos miden, cada 20 milisegundos, la presión de la pisada; envían el dato a un chip ubicado en la entresuela, que lo compara con la presión óptima (predeterminada al estrenarlas mediante un par de botones) y, en función de esa evaluación, ordena a un micromotor que realice las correcciones necesarias, ajustando o aflojando. ¡Atención, dolores de espalda y rodillas, tienen los días contados! Evidentemente, un paso revolucionario del producto. Pero el paso forma parte de un andar más amplio y deja ver su dirección.

[Sigue]

El cybercafé de la esquina

De madrugada es el momento en que más se nota la cantidad de cybercafés que atestan la ciudad. Sobre todo desde la casi extinción de los kioscos 24 horas a expensas de la prohibición ibarrista de vender bebidas (alcohólicas). Cuando aparecieron a montones, los cybers fueron vistos como un caso más del género otrora ejercido por los parripollos y las canchas de paddle. Pero la moda no es tal si permanece, y hay un mundo en los cybers. O miles: las faunas varían por lugares y por horarios, y el mosaico social es tan amplio como pueda pensarse: serios ajedrecistas vía web, pornografílicos compulsivos, esforzados laburantes a distancia; de todo, incluyendo los indevelables. Cada uno en su mambo, todos comparten el dispositivo material de realización de prácticas...

[Sigue]

Thursday, December 13, 2007

Seguro que no sé

Calvos adoquines, zen,
emergen del oscuro
reflejan el alumbrado
en sus cúpulas:
desparejas,
separadas protuberancias
nalgas deformes pero
todas paradas duras.

Grietas entre ellos;
no grietas: canaletas
negras caos,
delta de sombra,
suelo inalumbrado,
invisible. Adoquines, y sobre debajo:
fe.

A Pato, a Fede, a Liber.

Monday, December 10, 2007

BASES DEL CICLISMO COMO PENSAMIENTO URBANO

1. Cara de roce con lo real
2. Gnoseología geográfica urbana
3. Relación con uno expandido
4. Propuesta de tiempo; política
5. Casco y la estética de la ciudad: definición.
6. El casco y la invisibilidad del porro
7. Cromañón como la falta de ciudado de sí

Tuesday, December 04, 2007

Desde la alegría que da

Camaradas: que un sueño acabó ya nos dijeron, pero no que todos los sueñitos. El jueves 6 hacemos la última Juntada de Ensayos en Vivo 2007; el espacio cumple un año y será honrado con invitados de lujo (no vulgaridad: lujo sudado).

- Rubén J. Mira, el rojo agitador, traerá sobre la espalda un muerto con estigma de resaca, para capitalizar la vida.
- Pablo Húpert, el pausa man, propondrá cómo leer la actualidad a pesar de la prensa.
- Patricio D. Suárez + Agustín J. Valle repartirán los sabores de un ensayo ricotero no redondo.
- Sebastián Alonso, el crooner de Almagro, preguntará por los ángeles y qué es hoy un ministro de economía (en ciertas cosas, el Diablo siempre es neutral).

Apostamos a las palabras por el poder extra discursivo del habla. Protege del último secuestro: el de tu estado de ánimo.

Pero el Plus es el ajo:
- Las cuerdas de Facundo Gorostiza, sabias como anciano e inocentes cual niño, se trenzarán con las de Suárez en un ensayo musical sobre los Redondos.
- La música oficialísima de la novela Guerrilleros, hecha por Mauss, llegará desde Concordia.
- Y nos comeremos a Cristo ordenados por el chef Alejandro A. Lorenzo.
Todo con el ceremonial de Lipszyc (mirado de cerca por Burkart), las especias del Aíta Nigger y la telepatía gestora de Pezzola

La corporización es eventual. Todo está bien preparado para cerrar los ojos.

La última vez se cantó cima: magia. ¡Con cuántas ganas los invitamos!
A la octava Juntada de EEV
A las 21 del Jueves 6.
La invitación invita a traer fruta.
La entrada es sin dinero.
En el CC Pachamama , Argañaraz 22, entre Israel y Lavalleja (a 150 mts de Lavalleja y Córdoba).

# X

Hay cierta nostalgia paranoica sobre el libro. Los soportes de texto precedentes (sin cuyo éxito no hubiera sido deseable algo que los excediera), empero, no tienen fieles románticos. El libro, con su fácil reproducción y difusión y su mayor longevidad, no les dejó ni un recuerdito.
En esas dos cualidades internet y las placas informáticas lo superan, a su chance. Frente al chip y la pantalla, ahora del libro se festeja, en curioso temor profético, su tangibilidad; mucho menor (bidimensional y más homogénea), las vueltas de la vida, que la de sus antecesores pétreos.

Una casa con diez pinos

Tiene que estar escrito
que las macetas cargan la violencia de la conquista huamana de la vida natural toda, es decir que lo que las macetas introducen en las casas nos conecta mucho menos con el mundo "natural" que con la historia del artificio cultural y la capacidad técnica entendida como control del entorno. Tener una planta es tener primero que nada una maceta: plástico o cerámica, su materialidad es de sometimiento y su imaginario de comunión.

Y algo que podría aportar al pensamiento de lo cual lo anterior sería un punto, es la constatación de que
en las computadoras, bandera de la fascinación tecnológica, los monitores cada vez tienen mejor definición y demás y la ostentan, por ejemplo, en las imágenes automáticas que mantienen la pantalla en movimiento cuando la dejamos igual equis minutos. Esas secuencias vienen pregrabadas y cada vez encuentro más que consisten en reproducciones de flores, de cascadas, del océano, de animales exóticos: el valor intrínseco de la tecnología (concluyendo desde esta única premisa) se prueba en su capacidad de emular la naturaleza.

Para estas cosas habría que hacerse un puto tiempo para pensar.

Thursday, November 08, 2007

El cover de Bifo

Escrito para y leido en la séptima Juntada de Ensayos en Vivo

Hace cosa de un año puse un blog. Eso me dejó dos opciones: o cuelgo textos o yo me cuelgo. Lo bauticé “Sólo las cosas”, abreviatura de una frase que me gustaba: “sólo las cosas podrán aún salvarnos”. La idea más o menos era que atribuyéndole valor de cosas a las cosas podíamos evitar la tediosa mismidad posmodernista, tan lúcida para detenerse en el sinsentido letal que hay detrás de todo.
Me gustaba la frase y se la atribuía a José Ortega y Gasset, pero después me di cuenta de que no estaba seguro, y fui a buscar los libros suyos que leí y no la encontré. Tal vez no busqué bien, o tal vez la frase la había inventado yo, tal vez inspirado por alguna otra cosa de Ortega y por eso la asocié con él, o tal vez la había escuchado o leído en otro lado, quién sabe. El hecho es que la idea se había hecho un lugar, entre lo que Ortega y otros y yo dejamos en mí, y aparecía, la idea, útil frente a la vida. Hay que tener cuidado pero no temor a hablar de la vida, la vida es como Dios: nunca la tenemos frente a frente como tal, pero está en todas partes.

Antes de elegir “sólo las cosas”, cuando pensaba en poner el blog, tenía otra opción: Gerundio. Incluso llegué a registrar ese nombre, pero no prosperó. Recuerdo que Fede Levín se preguntaba por las cartas (escritas) no enviadas; creo que en los blogs registrados y no desarrollados hay un rubro familiar, que también nos deja entrever la diversidad de mundos alternativos entre los que se abre paso el mundo.
Gerundio era una bandera, una consigna, una toma de partido, carajo, en defensa del pensamiento y contra la temporalidad mediática del estímulo-respuesta inmediato y la carrera loca por estar clic a clic en el mundo. Porque el gerundio es el mientras, el durante, es la aceptación de que cada acto, cada momento, está afectado por otros planos presentes, es el refugio de la complejidad de una temporalidad gruesa, tridimensional, mientras que la supresión del gerundio dice que en cada instante hay una cosa, qué joder, primero una y después otra, a una velocidad enorme que permite la multiplicación al infinito de escenas lisas.
Esta defensa del gerundio no profundiza en que el verbo básico de la humanidad y de las cosas todas, conjugado en su correcto modo, es siendo. El ser es la mentira de un estar sustantivado; todo está siendo. Eso dejémoslo dicho nomás. Quedémonos en la idea -que sé que estoy esbozando y no terminando de plantear puntillosamente- de que aniquilar los gerundios, y hay una militancia contra ellos, es cómplice del automatismo de las acciones tan característico de nuestros días, automatismo gracias al que se reproducen millones de prácticas y discursos aún bajo sensación generalizada de ausencia de sentido en la vida social. A pesar de que casi nadie cree en lo que hace, casi todo el mundo hace y dice una barbaridad de cosas.

De esto habla Franco Bifo Berardi, de la muerte de los gerundios. Bueno, más o menos. Lo considera una mutación antropológica y lo llama pasaje del humano alfabético al humano videoelectrónico primero y digital después. Estas palabras que uso para los tan distintos “contextos cognitivos” de formación de mentes y cuerpos puede sonarle a cada uno de distinto modo pero a nadie puede no sonarle: el tipo se atreve a pensar la época. Una época cuya genealogía es complicada, como todas, pero cuya visibilidad señala en la guerra del golfo de 1991, como primer acontecimiento con difusión global instantánea.
Ahí hay tres rasgos: la instantaneidad de la comunicación, la apertura constante del canal comunicativo y la globalidad de su alcance, que son la piedra de toque en la mutación de la especie a la que asistimos, de la que somos parte, desde la que hablamos. No sé ustedes, pero mi mayor habilidad física consiste en digitar mi dirección y contraseña de mail.

El tipo piensa qué le pasa al alma y al cuerpo cuando están atravesados por un estrato inorgánico como es la red. El hace décadas que piensa y explora los soportes de la inteligencia colectiva, la radio, la tele; hoy, internet. La materialidad inmaterial que habilita el puro presente. El nuevo Edipo, arroja Bifo, en tanto es cada vez más la pantalla, por sobre la madre, la ventana por la que entra el mundo, las palabras, las imágenes, las referencias entre imágenes, palabras y cosas. Y en la pantalla el pensamiento es de información pura, de conexión de imágenes, de desplazamiento ultra veloz entre escenas, y no tanto de profundidad y detenimiento. Dice Bifo que las generaciones criadas bajo el paradigma visual digital manejan unas 650 palabras, contra 2000 de los adultos criados alfabéticamente, pero que tienen muchísima más capacidad combinatoria. Este cambio no es ni bueno ni malo, es irremediable.

Esa red es el soporte de nuevos modos de ser, de producir. Por un lado, en el régimen de la imagen, lo que vale para las mercancías es su universo simbólico. El “espíritu”, la “onda” de la marca es lo que les permite apelar a los sentimientos más íntimos de todos nosotros. Mediante lo que Bifo llama “movilización publicitaria del psiquismo”, lo deseable y lo imaginable viene dado bajo la batuta de un discurso que en la ciudad no nos deja escapatoria, un discurso siniestro al insistirnos sin cesar que elijamos, que seamos nosotros mismos, diferentes y únicos. Hace poco había una propaganda de afeitadora que mostraba caritas con distintos dibujos de barba y decía, no como propuesta sino entre signos de admiración, o sea imperativamente, “¡lookeate!”. La tiranía del update, dice Sibilia: estás compelido a autogestionarte entre centenares de ofertas hechas por otros.
Pero estábamos en los nuevos modos de ser y de producir del capitalismo (en una “fase” donde se ha consolidado la curiosa expresión “en tiempo real”). Bifo dice que el proceso de producción actual ya no genera paradigmáticamente obreros sino personas que están pensando todo el tiempo cómo engancharse; en ese sentido todos, pero todos, somos empresarios de nosotros mismos: ese es el triunfo del capital.
La red no incorpora personas, incorpora momentos. No hay nadie conectado ni nadie desconectado: la red se beneficia con algunos momentos tuyos y desprecia otros. Biffo llama a esto capital recombinante: no es la jornada de ocho horas, son ciertas ideas, ciertos gestos, ciertas capacidades comunicativas tuyas que el capital recombina para su valorización.
Esos momentos que el capital convierte en sus insumos, son intervenciones que muchas veces requieren un bagaje específico, que es en definitiva el que está puesto a trabajar, y ese bagaje no es otra cosa que la conexión con muchísimos otros momentos y producciones. Y es también ahí donde el capital se nutre de todas las facultades humanas y ya no sólo de la fuerza de trabajo. Por ejemplo los llamados creativos, que muestran cómo la imaginación se pone al servicio de la una llana reproducción.

La recombinación arbitraria de fragmentos es el modo contemporáneo de existencia, dice Bifo. Lo que existe son fragmentos a componer, sin regla de composición; cada uno tiene que ingeniárselas para ver cómo con los fragmentos que tiene, o sea que es, compone una vida. Nos salvamos de la jornada laboral pero estamos sometidos a una autogestión híper exigente; la frustración también puede ser una no resistencia física a eso.

La frustración. De eso también habla Bifo, que más o menos es Diego, ¿ya les dije eso? Yo casi no leí a Bifo, todo lo que me llegó fue mediante Diego Sztulwark. Pero bueno, los nombres, las ideas, los ecos. Bifo es causante de estas palabras de un modo que sería arduo, sino imposible, reconocer del todo, pero más que nada Bifo es el nombre con que circulan unas palabras no transmitidas con instantaneidad –o sea que afectaron sensiblemente a los cuerpos en los que habitaron.

Estaba en la frustración. Porque Bifo también se mete con eso: piensa, por ejemplo, las crisis económicas como depresiones de masas. Piensa la alianza entre la red online al servicio del capital y la industria farmacológica que te permite no parar, estar siempre conectado, productivo, etcétera.
Pensar las depresiones es pensar la crisis del sentido. Para Bifo, y no creo que sea el único, el sentido es una inversión libidinal, inversión no en el sentido de dar vuelta sino de poner. Atribuirle a las cosas valor de cosas. El sentido no viene del mundo sino que lo construimos por prepotencia de las ganas. Ahora bien, ¿qué pasa cuando los canales de conexión con el mundo están saturados de cosas que nos invaden? ¿Se obtura la posibilidad de invertir, de insertar en el mundo una energía que signifique las cosas y lo haga más vivible?
En nuestra sociedad hay un desinvestimento del campo social, dice Bifo, es decir, una sensación de ajenitud, de que nada hace sentido ni vale la pena. Pero ese desinvestimento se reinviste en el trabajo, a modo individual, en lo que Pablo Hupert llamó, aquí mismo, el proyecto personal. El trabajo, según Bifo, es el lugar del narcisismo: es el momento en que constatamos absolutamente nuestra existencia. Y por lo tanto estamos proclives a abandonar tiempo de goce físico por trabajo: autoexplotación. El narcisismo se juega en el proyecto personal, desde allí se inviste, individualmente, el mundo, y es un caldo para la depresión, porque hay un diferencial entre las expectativas puestas en eso y lo que vuelve. Frustración.
No se trata de poder decir “trabajo en lo que me gusta”, esa es la gran trampa. Porque la frustración deviene de que lo que te gusta se vacía de sentido en cuanto queda inscripto en ese régimen de autoexplotación. Acaso lo que a uno le gusta es una relación con el tiempo más que otra, y no tanto el contenido de la tarea. Porque cuando “hacer lo que me gusta” se convierte en un mandato rutinizado según pautas ajenas, el modo de su efectuación lo arruina.

El proyecto personal frustra también porque su individualismo intenta negar cuánto lo que hacemos es parte de una enorme cadena de cooperación social. Las palabras que usamos, la información que tenemos, todo porta a los otros. No es que este proyecto personal nos desvincule literalmente de los demás; al contrario, está volcado a los otros, pero el problema es que los otros, desde esta lógica, aparecen como consigna, como expectativa y demanda, como mero recurso. Desde el proyecto personal, como dice Chiche Gelblung, uno no tiene amigos sino contactos.
Entonces en los dispositivos vinculares postalfabéticos lo que hay es una reducción al mínimo de la alteración a la que los otros pueden inducirnos. Se obturan los posibles. Y proliferan las conexiones a distancia, los puros intercambios de información, los mails porque el teléfono te obliga a preguntar cómo estás y saber qué está haciendo en ese momento y a escuchar la voz, ya es demasiado. Como si hubiera algo de la pura conexión que se arruina con la presencia. Como si la presencia del otro tuviera un exceso molesto y pudiera ser regulada cada vez más como amenazante para la reconfirmación de lo que uno es.

Frente a todo esto Bifo propone: recuperar soberanía sobre el tiempo. Liberar tiempo. Y no es que el niño rico que vive al pedo, ni que el desocupado en banda, tengan de por sí tiempo. Uno es dueño de su tiempo, dice Bifo, cuando es feliz perdiendo tiempo. Como dice uno de los únicos textos firmados por Patricio Rey: amo a mis redondos porque desperdician la vida a toda velocidad. Porque lo que se pierde cuando se pierde tiempo sólo es pérdida en los parámetros del capital.
Hay que generar la sensibilidad capaz de detectar la sana pérdida de tiempo, la pérdida que es ganancia. Hay un momento en que el gasto de tiempo se revela fortificante; nuestra apuesta es que venir acá no sea un gasto de tiempo sino una inversión que produzca alegría.
Y acá podemos hacerlo porque hay un cuidado infinitesimal de la presencia. No es común un lugar donde al oír el timbre todos decimos “pero qué boludo, si está abierto”. Uno atraviesa esa puerta abierta y de movida se nota que la relación entre los cuerpos se rige bajo otros códigos: por ejemplo, mirar a los ojos a un desconocido no te lleva a escuchar “qué te pasa loco” sino un “hola, cómo va”, o si alguien te toca el hombro desde atrás no es el miedo el sentimiento que prima, porque aquí aceptamos que nos necesitamos, que nunca sabemos del todo qué pueden darnos los otros ni qué puertas podemos abrirles, aquí habitamos una desnudez pletórica fomentada claramente en el baño: allí, en la instancia de intimidad mayor, un cartel invita: no sea usted.

Ensayos en vivo, 7° edición: así se presentó

Queridos coetáneos:

Algo en las cosas reclama volverse mundo. A qué negarse pues: mejor pedir perdón que permiso.

Este miércoles 7 se ensayará:

1. Infantilización y adultización: el pan nuestro de cada día (Elina Aguirre, la psicóloga que cambió diván por hamaca)

2. El fin del tiempo, otro nuevo antropo –Cover- (Agustín J. Valle sobre Bifo, quien tal vez diga presente)

3. Sobre los nombres (Martín Lipszyc, el filósofo de voz más aireada)

+ Suárez hace música, Pezzola-Burkart comida y Aíta lo suyo.

Los invitamos a macerar en cerveza la fiera trama de nuestra fragilidad. Y ver qué pasa.

A las 21 hs compartiremos panes y peces; tipo 21:30 los ensayos.
Es un asalto: proponemos traer una fruta.
En el CC Pachamama - Argañaraz 22 (entre Israel y Lavalleja).

Ah, otra cosa sobre Lost

Una de las críticas contra Lost que escuché repetidamente apunta a la decepción futura: “están todos enganchados como giles y dentro de tres años capaz el final es malísimo y se comen un garrón de novela”.
En esa crítica se esconde Lucifer. Porque en la idea de que un final “malo” anula retroactivamente el valor de todo el enganche, anida una concepción respecto del sentido de la experiencia, para la cual el presente no tiene valor sino como plataforma hacia el mañana. El goce actual sólo es real si se confirma (realiza) al final del camino.
Es la moral cristiana del sacrificio –moral compartida por la militancia partidista de izquierda- donde cada paso se piensa únicamente en función del objetivo final; nunca estamos donde estamos.
¿Y si pensamos en un camino que no tiene un tesoro esperándonos al final sino árboles con frutas todo a lo largo, en los costados? El camino es el tesoro. Lost presenta una ética: el imperio de lo actual.

Sunday, October 07, 2007

Queeeda

La única necesariedad es la realidad.

Wednesday, September 12, 2007

Lost, el acierto ontológico

Presentado en la sexta juntada de Ensayos en Vivo

1.
En la isla tenemos una nueva vida, todos nosotros.
La isla es un paradigma de la morfología social actual. La isla como posibilidad radical: hoy un tipo puede vivir sin salir de su casa. Auguran para dentro de un par de años que el 25 por ciento de la PEA mundial trabaje desde su casa; no importa tanto el detalle del acierto profético como lo aceptable de su imagen: lo isleño como tendencia.
Pero a diferencia de La isla, a nosotros no nos separa y une (como simultáneamente separa y une el cemento a los ladrillos) un océano macizo, oscuro e insondable, sino un fluido híper veloz que resulta enceguecedor por su profusión de líneas. Muchas de cuyas corrientes nos tienen como blanco, lo que posibilita, en una paradoja material, que hagamos isla. Estar en contacto con todo habilita el aislamiento.

2.
En efecto Lost no sería lo que es, o sea, Lost no sería una mutación en los regímenes sociales de la inteligencia, de no ser gracias a dos industrias: internet y el delivery.
Tanto la cobertura territorial del delivery como la reunión virtual universal de la red son premisas del acontecimiento Lost. Pero entonces también lo es la industria imantera. Y el libre intercambio de archivos en la red. Sucede que la cadena de causas de la cosas es insondable, y por eso para evitar remontarla, la vedamos con el cartelito de la palabra caos.
Baste por ahora, para entrever la radicalidad de la mutación que Lost efectúa y muestra, señalar que llamamos serie de televisión a lo que entra en nuestras vidas a través del videoclub o del ciberespacio. La televisión ya no está confinada a sí misma.
Porque la televisión también adquiere nueva vida gracias a esta isla: su entorno material, la disposición física humana que produce (la situación televisiva), torna arcaicas las imágenes que teníamos sobre ella.
Y demás está decir que los personajes tienen una nueva vida en la isla. Porque súbitamente, el entorno varía radicalmente, impidéndoles reproducir las imágenes que cada uno tenía de sí mismo en el mundo.

3.
Escuché a muchos cocainómanos sospechar de Lost. Tan irrefrenable es el enganche que, pensándolo desde sus experiencias a mano, le asumen algún efecto colateral pernicioso. Como si fuera un estímulo que esclaviza a quien lo recibe a repetir la operación de consumirlo, modelando su deseo. Adictos a Lost.
Sin embargo, Lost, situación casera si las hay, dista de la insociabilidad de la cocaína. Deja no una resaca sino un sedimento productivo, como mínimo para charlar con amigos.
De todos modos este temor cocainómano vale como síntoma. Síntoma de una vitalidad del producto: se reproduce a sí mismo.
Así, hay distintas generaciones de losteanos. En este momento por ejemplo hay miles de personas pensando cómo harán para, cuando empieza la cuarta temporada, aguantar la espera entre un capítulo y el siguiente.
Lost es una serie que siempre pide más de sí misma –en rigor, no de sí misma, sino de su incesante variabilidad. Es una historia (tan sólo imágenes, sonidos, palabras) cuyo consumo, en vez de generar agotamiento o desgaste, produce siempre la energía que la demanda renovadamente. Lost, a diferencia de su trama, no es un accidente. Lost es causa de sí.

4.
Causa de sí, como dice Spinoza respecto de la sustancia. Pero no quise homenajear a Spinoza sino a la propia serie, que también tiene guiños a filósofos modernos. Eran guiños ocultos hasta que Clarín los señaló (como si el mero gesto fuera aporte alguno). Algunos personajes se llaman como filósofos cuyas obra aluden a la situación en al isla, al estado de naturaleza y de sociedad, a la otredad, al estatuto de las causas, a los modos del entendimiento humano. Ahora bien, en Lost no hay transmisión de la sofisticada cultura que sus hacedores demuestran poseer, no hay panfleto. En todo caso niveles de lectura posibles. Porque el conocimiento no está cargado en la trama sino operando en su génesis; Lost no comunica filosofía sino que está construida con preocupaciones filosóficas.

5.
Pero todavía falta un punto respecto de esta capacidad de enviciar a la gente que tiene Lost. La implicación, la identificación, el hecho de que sintamos físicamente el miedo o el vértigo o el alivio de los personajes, muestra, además de maestría narrativa, aciertos de los productores/guinistas en un diagnóstico de la actualidad socio-ontológica, por así decir, del universo de espectadores.
Todas las emociones, las ideas, las lógicas con que se constituyen las vitalidades en conflicto en esa isla, en tanto nos producen intensidades, hablan de nosotros. Porque los efectos de algo hablan tanto de ese algo como de la superficie en que se producen como efectos. La trama, pues, toca problemas reales para nuestras vidas, problemas que encuentran en esa isla un escenario de existencia, de visibilidad, de puesta en juego.
Estos puntos a los que me refiero podrían llevarnos días de charla. Algunos pueden ser mencionados rápidamente en una lista no del todo caprichosa:

- La problemática enredada del azar, la determinación y la voluntad.
- De la adaptabilidad frente a panoramas variables.
- La toma de decisiones sobre un suelo incierto y móvil (donde es la decisión la que debe decidir los términos del problema sobre el que interviene).
- La gestión de la información como elemento clave en la organización vincular y situacional (tanto entre los personajes como de la serie a nosotros).
- La conectividad como recurso más preciado de todo espacio

- La inexistencia de una altura trascendente que ordene jerarquías de valores.
- El mal como una ilusión que esconde que lo único que hay son diversas perspectivas capturándose. Nadie se piensa como malo.

- El pasado como causa pero también como terreno a constituir desde el presente

- La pluralidad de sentidos desde los que puede realizarse una misma acción cuando los actos colectivos no está insertos en grandes relatos preexistentes y de signo inequívoco, lo que conlleva a
- Inestabilidad (o caducidad) de toda alianza
(¿No es este un punto ineludible, por ejemplo, para pensar el cacerolazo?)

- La técnica como superadora del hombre mediante el dominio de la naturaleza, bajo riesgo de colapso planetario, y la posibilidad de lo sobrenatural.

- Hay incluso personajes que son ideas en sí mismos. Y esto no es un abuso de interpretación, porque dentro de la trama otros personajes arrojan definiciones de estos que digo, observaciones sobre su comportamiento. Personajes: vectores de sentido en la situación/quilombo de la isla, una forma de ver la vida y de operar en sociedad.
- De Benjamin Linus, por ejemplo, líder nato, se dice que es manipulador, que “logra que pienses lo que él quiere: pensás que tenés una idea pero en realidad es su idea”. ¿No asume ese tipo el carácter ineficaz, inconducente, de todo sometimiento que sobrepase en violencia a la llana instalación en el otro del deseo que se quiere que tenga? ¿Y no es esa dominación mediante el placer la operatoria propia del capitalismo contemporáneo?

- Ah, John Locke. La filosofía de la inmanencia. Cómo no va a ser mi personaje favorito el que está del lado de lo que pasó, el enamorado del azar, el que a la fatalidad se monta, el que se acopla a la fuerza de las cosas y acoplarse es a la vez apropiarse. El que está del lado que estamos todos: la isla.

6.
Bueno, efectivamente el tema daba para irse por las ramas. Todos estos eran ejemplos de que la lucidez y el conocimiento en Lost no están dichos: están en acto.
La sofisticación intelectual está en la producción y no ostentada en el producto. ¿Será así como el arte y el pensamiento pueden circular como cultura de masas? Luego, por supuesto, habrá un abanico de recepciones. Aunque decir recepciones evidencia en quien habla fatiga observacional.
Uno supone recepción pero lo que hay es, al menos, una recepción excedida. Hay un plus. ¿Cómo pensamos si no los millones de foros internéticos donde se discuten hipótesis sobre la misteriosa trama? ¿No son acaso gigantescos contenedores de imaginación? ¿Cómo pensamos este ensayo, puta digo? Sobre todo si pensamos que el pensamiento no es un juguete que podemos poner en cualquier lado, sino un modo de engordar lazos ya existentes con el mundo.

7.
Y ese plus nos lleva nuevamente a la nueva vida de la televisión.
Las telenovelas clásicas, no sólo las de la tarde sino también Gasoleros y su cada vez más bellamente berreta prole, enganchaban por darle a la gente lo que quería, porque sucedía siempre lo esperado, por cumplir su dirección obvia, su destino plantado el primer capítulo. Podía al final no haber felicidad ni perdices, tragedia, pero el punto en tensión estaba claro de arranque. En cambio Lost engancha por sorprender, por exceder lo esperable. Incluso formatos ya más veteranos de series de misterio, y pido disculpas a Romero porque pienso en Twin Peaks, tenían un punto a develar, una tapa oscura de misterio. Ese misterio podía repartir sucursales, ir develándose en pasos que renovaban su misteriosidad, pero siempre emanaba, el misterio, de la misma fuente.
Lost ha logrado instaurar el misterio de cuál es el misterio detrás de tantos misterios. Y ha logrado algo más. Lost, que como dijimos (“dijimos” porque leerlo es decirlo por dentro) logró hacer pasar problemas del mundo por su isla imaginaria, y situaciones de su isla imaginaria por millones de vidas en el mundo, Lost, que ha dado un escenario para las emociones, combinó todo esto con un gigantesco manto de sombra rico para especular. ¿Desde cuándo un programa de televisión hace hablar a la gente entre sí? ¿Desde cuándo la televisión puede nutrir la imaginación, la fabricación e interrelación de hipótesis, su discusión en grupo, la dialéctica, es decir las facultades más propiamente humanas? ¿Dónde está la caja boba? Lost está a miles de kilómetros de la civilización de la caja boba, incluso de su crítica. Porque tampoco es que se ha hecho de la televisión un vehículo de cultura, un transmisor de la cultura como cosa; Lost, directamente, produce cultura.

Monday, August 27, 2007

Ensayos en Vivo, sexta invitación

Queridos Amigos

Las cosas nunca se hacen en otro lado. ¿O no está toda la intensidad posible en el mundo siempre en el lugar llamado acá? La verdad, compañeros, es un sentimiento maravilloso.

Este jueves hay Ensayos en Vivo. Actos verdaderos: creación, no reacción. Y hacerse cargo.

Así viene:

- Niñez, ¿cobardía de masas? (Alonso “iba a ser versus pero transó con” Lypszic)

- Lost, el acierto ontológico. Murió la caja boba y la literatura no se hace la tonta (licuado de Romero y Valle)

- Plus: dos violas y un saxo de los Galenos del Gólgota cohesionan la trama de la noche.

El archipiélago se hace continente, camaradas; allí la estética es cortesía y hay conversión de tristeza en alegría.

Si quieren venir, por favor no dejen de hacerlo.
Jueves 30
20:30 se regalan bocados y comparte cerveza; tipo 21 arrancan los huevos
CC Pachamama, Psje Argañaraz 22
Gratis. O mejor, traer crédito de escucha.

Friday, July 20, 2007

Quinta Juntada: invitación

Por una vigilia a cada momento de nuestra genuinidad. Por un hedonismo que cueste trabajo. Porque el arte es un heroico esfuerzo de la parte más sana del alma. Ensayos en Vivo, quinta Juntada:

Crítica al desierto y distinción de soledades (Diego Sztulwark)

Esclavos del proyecto personal: es necesario pensar el presente (Pablo Hupert)

Ensayos mínimos (Alonso, Gáspari, Lipszyc, Pezzola, Suárez, Valle)

Plus: el acústico de los Galenos del Gólgota. Todo con la presentación del Oscuro Fernando Aíta, poeta prudente si los hay.

Este jueves 19 en el CC Pachamama: Psje Argañaraz 22, e/Israel y Lavalleja (a 150mts de Lavalleja y Córdoba). 20:30 panecillos de regalo, 21:30 los ensayos. La entrada cuesta pero los invitamos a todos. Ensayos en vivo: no trabajamos para la comunidad, intentamos hacerla.

Con cariño,
AjV

Friday, July 13, 2007

Macrismo Estéreo

El mismo amarillo
La belleza tiene nombre: Juan Román Riquelme. Con esa belleza Boca ganó la Libertadores. River, mientras tanto, es el lugar de un episodio futuro: el recital regreso de Soda Estéreo. Recitales, mejor dicho. Cómo no, por qué no, si mal no se llevan y se lo piden todos: el mundo tira para allá. Como cuando el mundo hizo de Soda Stereo el nombre del apellido MTV, o como cuando hizo de Gustavo Cerati un modelo publicitario. El mundo, qué es el mundo, siempre algo distinto, lo que está hecho, lo que hacemos; el mundo es una coartada infinita. El mundo es la empresa ex argentina Quilmes queriendo estratégicamente despegarse del fútbol y, como táctica para lograrlo, empapándose de Cerati; del otro lado de ese encuentro, el mundo es una carrera musical transformándose en el argumento que valoriza la imagen del músico para el mercado publicitario (lo que lo lleva de músico con imagen a modelo del rubro musical). ¿Qué sabor tiene ese encuentro? ¿Orientado por qué fuerzas del mundo, y qué tipo mundo conforma?
Soda Stereo, en sus carteles callejeros, asegura felicidad: un breve texto convoca al recital sobre un fondo amarillo, un fondo que es todo el cartel, porque el cartel es una de esas típicas caras redondas sonrientes yankis. Ese amarillo es igual a otro cartel, tan el mismo amarillo que puestos al lado se confunden: el de los que dicen “Gracias. Pro”.
El mismo amarillo, la misma alegría. Macri es a la política lo que Soda Stéreo al rock: el dominio de las fuerzas bajas del mundo. Los moviliza el mismo motor ontológico.

El eficientismo
¿De qué sabor es el encuentro entre los porteños y Macri. ¿De belleza? ¿Qué vende Macri? ¿Qué de los habitantes de esta ciudad se encuentra con Macri (que también se presenta como imagen, a diferencia de Román que es la sistemática realización de una práctica)?
Macri vende un estilo de vida, escuché decir hace poco a una terapeuta de linaje posmo progresista. El estilo de llegar puntual y olor a desinfectante nuevo en los hospitales. El estilo racionalista que llevó a Boca a la cima del mundo. El eficientismo, eficientismo engalanado de marketing joven. Pero ya en su primer discurso tras la contundente victoria en primera vuelta, mostró más: “Vamos a resolver los problemas de los vecinos (resáltese vecinos), el problema de la inseguridad (¿así en general, inseguridad, se quedan sin laburo los terapeutas?), el problema de los hospitales deficientes, el problema de las casas tomadas...”. El problema que ve son las casas tomadas, no el déficit habitacional: lo ve desde su consolidada casa. Allí revela su perspectiva; eso también vende Macri, una toma de partido. Lejos del tercer lugar neutral entre los actores sociales que el Estado teoriza sobre sí mismo, Macri propone un lugar parcial desde donde ver lo que sucede en el espacio público.

Éxito o criterios
Lo que llega a ser más peligroso son las mayorías. Hoy constituye mayoría el argumento de que Macri va a hacer cosas. La ciudad para él es lo que era Boca en el 96: un árbol medio podrido que, si optimiza su funcionamiento, en cuatro u ocho años le dará frutos para mostrar y reclamar así ir el premio más gordo, el bosque todo. Le conviene, ergo, que su gestión dé resultados tangibles y, como Soda Estéreo, felicidad a la gente. En cambio la gestión Filmus, desde la conveniencia del Gobierno Nacional, probablemente se ocupe más de “fortalecer la organización política del Frente Para al Victoria” que de darle a los porteños lo que quieren. Total Kirchner ya tiene y tendrá también frutos de otros lados.
Un viejo militante izquierdista decía hace poco: “No lo voto por principios, pero que va a hacer cosas, va a hacer cosas”. Por principios: el progresismo ha extraviado la dimensión de los resultados. No dejó en ese campo ni un peón. La eficiencia es de derecha. Por eso, como dice Alejandro Rozitchner (intelectual no se diría orgánico, sino mediático, del Pro), “Macri es el tabú del progresismo porteño”.
Macri va a hacer cosas, muchas más que las que hubiera hecho Filmus: demos eso por sentado. Ahora bien, ¿cómo las hará? ¿Con qué criterios? El eficientismo se presenta como la pura gestión racional de la cosa pública. Lo cual implica olvidar la posibilidad del conflicto, el cruce de intereses, etcétera. ¿Desde la emoción de quién decidirá en los momentos de duda? La ciudad va a cambiar más en manos de Macri que lo que hubiera cambiado en otras.
Temo. Porque por algo aparenta suponer inexistente el constante choque de poderes y resistencias en la marea social. Marea en la cual casi todas las cosas parecen haber salido mal en los últimos, ¿cuánto, cincuenta años?, marea de donde Macri emerge, legitimado por el éxito social de la clase empresaria, incluso aunque hijo de lo más antisocial de dicha clase. Que el Estado ya no existe, che, y Mauricio llevó a Boca del infierno al cielo.

Valores intangibles
Boca, en efecto, cambió mucho con Macri. Bastante súbitamente, ir al baño en la Bombonera perdió su carácter aventurero. La cancha se volvió un espacio previsible. Se recogió la tradición estadounidense de las porristas. Ganamos todo, aunque sufriendo cuando nuestros hombres más hermosos -Riquelme, Tévez, Bianchi- se quejaran por maltratos de Mauricio. Boca pasó de ser el paradigma de club popular de deporte folcórico a una exitosa marca internacional. Instituyó un sello oficial para los productos y persiguió todo objeto azul y oro no oficial: atacó el surgimiento inmanente de esos colores. Ganamos todo, hizo muchas cosas, pero con qué criterio, con qué idea de Boca. Lo dijo, repetidas veces, convencidísimo, y no lo hizo porque no pudo: Macri quería abandonar la Bombonera y que Boca y River compartieran un moderno estadio único.
La alegría por los éxitos de Boca se ensombrece por la alteración que su ser sufrió en el proceso. ¿O acaso lo que lo hace a uno ser hincha de su equipo son los títulos?
Ese deseo macrista, esa forma de ver a Boca, al fútbol, revela el sentido desde el que piensa sus actos, revela su escala de prioridades en la concepción del encuentro social. En el eficientismo, la lógica de la gestión se impone por sobre el valor inmanente de lo gestionado, por sobre la belleza intrínseca de las cosas, que es la que nos hace amarlas.

Estado del cuerpo colectivo
Temo. Porque Boca tiene mucho más poder de resistencia que Buenos Aires (y temo por los porristas callejeros que endulzan el aire urbano). ¿Cuál será el “estadio único” en la gestión de la ciudad, qué mejoramiento horroroso? ¿Encerrar las villas con murallas? Eso pondría a la ciudad a la moda mundial. Macri sabe que no sólo cayó el muro, sino que cayó el mundo emergido de dicha caída, y ahora los muros son modernos; Macri sabe cuál es el pasado, por eso supo que decir que los noventas son pasado ya es el pasado y resultó indemne a esa crítica.
Insisto, desde un temor que siento en el cuerpo: ¿Cuál es la lógica de sentido o de sinsentido que deriva en el macrismo? Deriva, digo, porque ya existía: el progresismo venía realizando tareas de derechas, como la prohibición a vender alcohol en los kioscos, que limpió las esquinas de grupos de amigos, o como el enrejamiento de las plazas, donde ya no se puede entrar de noche. La tendencia restrictiva en el espacio público fue, en esta elección, nada más que blanqueada. Los ánimos colectivos asumieron su presente orientación derechista. ¿Qué se dice al decir “derechista”? Si en los noventa la sociedad sintió (“la sociedad sintió” como gigantesco cúmulo de sentires interactuantes) que el Estado por ineficiente debía retirarse de grandes áreas de la vida social y crecer la gestión privada, hoy se decide que incluso aquello que queda de Estado debe ser gestionado desde la perspectiva privada. La sociedad está encontrada con sus impotencias.

Tuesday, May 29, 2007

Quarta Juntada de Ensayos en Vivo

El punto de partida, compañeros, es un punto sensible. Todos estamos atravesados por algo mejor que nosotros; perseguir esa luz es el ensayo y lo que le da sentido es el encuentro.

Humilde y ambiciosamente, este jueves habrá:

Microensayo sobre amigos y enemigos del hombre, la lógica de las plagas y la soledad contemporánea. (Valle)

Dossier o ensayo colectivo sobre el cannabis: nadie lo pensará por nosotros. (Gáspari, Pezzola, Suárez, Valle, Aíta, Alonso)

Plus: El teatro absurdo de Nacho Madrid

Jueves 31 de Mayo, 20:30 bocados, 21:30 palabras (poquita impuntualidad).
CC Pachamama, Psje Argañaraz 22 (e/ Israel y Lavalleja, a 150 mts de Lavalleja y Córdoba). La entrada es gratis y la cerveza cuesta menos de lo que vale.

Este es un año de elecciones; desperdiciemos la vida con amor.

Sunday, April 22, 2007

Invitación

La virtud es alegría, compañeros. También lo es la cerveza, y el querer.

Tercera juntada de ensayos en vivo.

Ensayos porque siempre sin certezas saltamos y en el Pachamama un rato volamos.
Juntada porque nosotros es el nombre de la fiesta.
En vivo porque el pensamiento está en el cuerpo mucho más que en ningún corpus.

Aíta Fernando practicará pedagogía organizacional
Pezzola Andrés hará de los setenta hamburguesas y de los noventa empanadas

Suárez Patricio Diego distinguirá dos absurdos, en serio
Levín Federico descubrirá el enorme sentido que anida en los huevos de codorniz
Valle Agustín Jerónimo plantará las bases del ciclismo como pensamiento urbano

Jueves 26, 20:30 en el CC Pachamama, Pje. Argañaraz entre Israel y Lavalleja (a 10 mts de Pringles y a 150 de Córdoba y Lavalleja). Sin plata de por medio.

Que se entere todo potencial interesado. Por favor, difúndase: no sabemos cuánto vamos a aguantar.

Tuesday, April 17, 2007

Había tres cosas

1.
La borrachera extrema como la reunión, en un brevísimo plazo, del mayor jolgorio y de un malestar tan hondo que no deja salir; y la resaca como el desafío filosófico de encarar la nada (después de tamaña intensidad todo es nada) con recursos mínimos -hay que embocar el tiro para que el mundo, arrasado, esté a nuestros pies de sentido.

2.

Los vidrios están sucios; la mugre se nota más cuando hace visible algo transparente que cuando oscurece el color de algo coloro (protagonista en vez de condimento).
La mugre en el vidrio delata la forma de la multitud de gotas que allí hubo; en su momento, el polvo se pegó al agua y la sobrevivió. Arqueología de la lluvia veo, en vez de afuera.

Con papel de diario (con diario) hago el movimiento de limpieza, Señor Miyagui. Sabido es que la suciedad nunca desaparece, sino que se traslada; limpiar es ensuciar otra cosa, y la higiene es la correcta ubicación de la mugre.
Las huellas redonditas desaparecen, suplantándolas ahora rayones que lo que atestiguan es mi movimiento danielsanístico. No sé si está limpio, pero está limpiado. El polvo es el mismo pero su organización la dio el humano.

3.

Lo jodido de la neura es que el trabajo para desactivar la tensión es muy estresante. Agotado de relajarse queda uno.

Wednesday, March 28, 2007

La dicha de la cara

Otra de las virtudes de andar en bici es la cara de orto propia del ciclista. Ceño fruncido, ojos esforzadamente entrecerrados, cara no tan de orto como de dificultad, de clima adverso. Es que el aire viene cargado, de humo, de las diferentes basuras y múltiples desprendimientos de los árboles que son violentados hacia uno por el viento, provocando la patente cara.

"Las cosas que se sienten por estar andando en bici": La bici es llave que abre un campo sensorial. Dichas cosas –¿fenomenología ciclística?- son mucho más variadas que las que el ciclista se pierde por no andar en auto, y más ricas, porque vienen indeterminadas, no anticipadas por un botón luminoso que las define y las regula a piacere.

Esa cara de andar en bici es la cara del roce con lo real; si la dicha no se nota es simplemente porque no siempre es una cosa alegre.

Tuesday, March 20, 2007

Rial dice Rial

Rial dice: voy a entrar a la casa. Rial, por cierto, para cumplir con la digresión de rigor que corresponde a toda segunda frase, encarna también una oscura destreza televisiva, la de hacer convivir la estupidez extrema con una aguda inteligencia.

Rial dice: “Gran Hermano, ¿puedo entrar a la casa? Voy a entrar a la casa”. Pero a diferencia de lo que el televidente de a pie pensaría inevitablemente, Rial no entra a la casa por una puerta, no: entra a través de un televisor. Los “chicos” en un living se disponen alrededor del aparato, donde aparece la imagen de Rial con sonido y todo. También él existe en tanto está en la pantalla.
Esa irrupción de Rial, o mejor, ese modo de la presencia, iguala a los recluidos en la casa con nosotros, la gente: ambos somos visitados televisivamente. En ese sentido cuando dice “voy a entrar” no pifia, porque ese es su modo de ser, el televisivo. No es que va a entrar una imagen de él, porque eso es él; la distinción supondría un refugio subjetivo genuino encarnado en el cuerpo. Pero Rial ha fabricado a Rial.
Rial incluso ve ese desdoble: cuando habla con “los chicos” puede ver el televisor que ellos ven donde está su imagen, Rial. En toda la escena, la palabra “Rial” designa a eso: la imagen de Rial. ¿Por qué no otorgarle su legítima propiedad de la primera persona? Lo que tiene poder verbal de “yo” de Rial es eso que entra a “la” casa y a las casas en un televisor. Inmolándose en su imagen, Jorge Rial cumple con los requisitos del lugar que ocupa.

[Párrafo dudoso: "Los chicos están en una especie de bisagra donde algo todo lo que de ellos se había constituido en relaciones interpersonales, de relaciones con otros, sirve ahora de carreta indispensable hacia el régimen que los hará existir, y los sostendrá, en una relación de mismidad, de elemento inerte dispuesto a la mirada, es decir, de existencia en desrelación. Esos bombones que creen que arman un gran cacao, han ganado reputación pero son muñecos vudú de esta sociedad-especáculo. Anhelan el momento de adhesión (literalmente adhesión: pasan a la bidimensionalidad) a esa faz de ellos que logre circular como imagen, sostenida en las miradas que congrega".]

Wednesday, March 07, 2007

Ensayos en vivo

Queridos amigos: la franela no es como la gamuza.

Y el jueves ocho hacemos ensayos en vivo nuevamente. Rara expresión, "de nuevo": designa la repetición reconociendo cuánto ciertas regularidades están condenadas a la novedad.

Esta vez,
Fernando Aíta advertirá sobre la evolución de las prácticas ortivas desde la crisis económica.
Sebastián Alonso necesita escudriñar los discursos mediático-mercantiles destinos a los padres flamantes.
Andrés Pezzola ensayará una relación entre la mediósfera, lo percibible y el sentido común.
Yo recordaré a un enano genial para pensar la modelización del rock.

No perdiendo nunca la pasión, porque la pasión es el único vínculo que tenemos con la verdad.

Jueves 8, 20:30, en el Pachamama: Psje Argañaraz 22, e/ Lavalleja e Israel (a 150 mts de Lavalleja y Córdoba).
Ensayos en vivo: ésta es la primera vez que sucede por segunda vez.

Cariños,
Agustín

PD: para quienes no recibieron la invitación a la primera (y repentinísima) juntada:
La idea es agregarle nuestra virtud específica al hecho ya virtuoso de juntarse a tomar una cerveza. Irán rotando quienes lleven ideas que vienen pensando, escribiendo, para compartirlas Compartirlas: salir del fragmento y presentarlas con la emotividad que las genera y la forma que propongan. Que haya público y que cada uno del público pueda devenir en interlocutor, si algo arma conversación, y también exponedor, si el espacio le dispara ganas de afinar sus ideas y compartirlas.
Ensayos en vivo. Ganamos seguro

Thursday, February 22, 2007

Los puntos

El agua me llega al ombligo y veo mis pies en detalle. También el fondo, manto arenoso ondulado (como un techo de zinc cuyas lomas y canaletas zigzaguean relajadas por el trópico). Distintas piedritas y pedazos de caracol se mueven en el lecho, delatando las corrientes.

Entre la superficie y el suelo marino hay una profusión de puntos brillantes. ¿Será sal esta miríada de puntos que parecen brillantina o purpurina plateada; serán pedacitos de caracol triturado en vías de hacerse arena? Es como una gigantesca red tridimensional de puntos muy cercanos entre sí, sumergida en la gran masa líquida que aplasta la costa. La red danza siguiendo las oleadas: su destino, el de cada punto, es solidario con el del agua que la contiene.

Son sólidos los puntos, eso seguro. En rigor, forman parte de la densidad del mar tomado como cuerpo. Las fuerzas que presionan el mar (el peso del aire, la dureza del suelo, los movimientos de sus habitantes permanentes y los visitantes, etcétera), encuentran una resistencia que incluye esa red de puntos misteriosos. Por eso, siguiendo en rigor, suplantar “el mar” por “el agua” incurre en empobrecimiento, reducción, pérdida, discriminación, ceguera, desidia, irresponsabilidad.

El brillo de estos puntos (se diría que iluminan) es el mismo brillo, apenas más lejano de la fuente de origen, que el molesto reflejo del sol en la superficie. Y tan chiquitos son estos puntos que la potencia de su propio brillo los oculta.

La transparencia

Y tan chiquitos son, que no entorpecen para nada la visibilidad de mis pies, el fondo. Se puede nadar tranquilamente, con los ojos cerrados, habiendo ya visto libre de interrupciones el espacio donde trasladaremos nuestro cuerpo de modo tan inhabitual. La transparencia del mar –su preponderancia acuosa, al fin- no es sólo un valor estético, sino ante todo práctico.

Me adentro bastante más allá de donde dejo de hacer pie, el fondo estará a cuatro o cinco metros, absolutamente visible. Me sumerjo y bajo el agua hay otras reglas. Los parámetros de la percepción se trastocan; también las leyes del movimiento: se puede nadar con los brazos junto al cuerpo -como suprimiéndolos- y las piernas juntas, haciendo ondas con el cuerpo que terminen en impulsos como de pez.

Saturday, February 17, 2007

Quiero aquello que sólo existe porque lo quiero

Monday, February 12, 2007

La intuición y su universo

A cada emoción, una personalidad.

La intuición ya es algo lindo: un saltito de la inteligencia. Aunque quizá se vincule más con el verbo saltear que con el sustantivo salto. Como un fruto inadvertido que cae súbitamente a nuestras manos, la intuición nos presenta algo que era inalcanzable con los recursos (saberes, métodos) que teníamos en el momento en que acaeció. De repente, una figura o perspectiva nueva nos toma por sorpresa.
La intuición, forma perceptiva del pensar, consiste en una repentina vista clara de una imagen. Se accede al saber que se accede sin recorrer los pasos lógicos de pensamiento que, en principio subyacentemente, le rodean, le son suelo, o, más simplemente, lo posibilitan.

Preguntarse por el universo conceptual de la intuición es también un pensar; es, justamente, el camino de conocimiento de esos pasos de pensamiento que se dieron a escondidas, que en el juego mental funcionaron pero de manera invisible, o de las nociones que la intuición se da, ad hoc, como sustento.
Dicho de otro modo, si la intuición es un modo de pensar, a su vez habilita otro, que consiste en preguntarse qué ideas están implicadas en una intuición. Aunque este no es un caso del romanticismo de la pregunta; en rigor se trata de responder, pero no como conclusión sino como proceso: lo que se puede pensar cuando se sigue la pista de un interrogante. Aquí, qué forma de pensamiento está contenida en el universo ontológico de una intuición -aunque, estrictamente, la intuición sea de su universo y no el universo de la intuición.

Reconocer la forma conceptual de una imagen intuida y sus correspondientes ideas solidarias o precisadas (que son su entorno), es admitir que cada pensamiento, cada idea que precisó nacer, tomada en serio contiene o es ella misma una manera específica de pensar. Cada idea es un posicionamiento único; si vemos con sumo cuidado dónde posa su mirada, podemos adivinar, luego pensando, la postura exacta del cuerpo.

Publicado (¡lo recuerdo!) en Campo Grupal

Monday, January 01, 2007

Petróleo en todos lados

Algo en Cromañón pasó inadvertido;
uno de los carriles históricos de los que la tragedia fue una parada; una de las fuerzas del mundo que confluyó en tanta muerte joven junta.

¿Qué era allí la media sombra? No en cuanto a su función, ni a la responsabilidad sobre su presencia. Más bien, pensada la situación en su plano material; pensado Cromañón como una reunión específica de sustancias. Las procedencias de dichas sustancias cartografían los puntos del planeta que, vía sus derivados, tienen presencia en la situación. ¿Cómo llega una media sombra a ser parte de un lugar “recuperado para el rock”?

Son notables los procesos de combustión.
Nos parecen comunes por puro hábito, pero ¿qué sujeto de a pie puede explicar cómo un sólido se hace fuego (digresión: ¿el fuego es materia o energía? Ocupa lugar, pero si es materia, ¿en qué estado?) y del fuego se hace humo? Además lo que llamamos fuego es toda una familia de tipos de fuego, según material incinerado (y condiciones climáticas). El humo de Cromañón fue relatado como especialmente negro, denso, vomitivo, sádico.

Petróleo quemándose: ¿cuántas historias de la historia humana lo tendrán como imagen clave en su derrotero? Cromañón es una de ellas. El rock argentino tiene al petróleo procesado quemándose como una de sus postales ineludibles; al mismo tiempo Cromañón es un incidente de la sociedad petrolera. Y que la situación rockera se materialice según la disposición de la industria petrolera, de la economía petrolera, muestra cuánto los nichos tribales, los submundos, etcétera, están a veces amarradas a su época por manijas que no ven.

El peligro de la pirotecnia ya se sabía, también en de la corrupción y el de la desidia y de la estupidez. Ahora vimos el peligro de la media sombra: lo lleva en su esencia y la conecta con la horca de Saddam Hussein y –por decir- con las biromes.


PD: lo que tangencialmente me lleva a pensar: ¿está escrita la historia del agua? Del sedentarismo hidrofílico a la guerra Israel – Líbano, pasando por las etiquetas que Aguas Argentinas pega en los baños de los bares para instar a consumir menos agua, y es obvio que alguna historia hay si una empresa de ese tamaño invierte para que sus clientes consuman menos.

Mata moscas y mosquitos

Escrito para y leido en la Primera Juntada de Ensayos en Vivo

Una invasión de mosquitos es terrible, abrumadora.
Se desparraman por la ciudad como agua en el piso. Uno los mata, es verdad, y matarlos es lindo. Pero son tan chiquitos, ni el más mínimo chillido se oye, mueren en silencio (en el plano sonoro no mueren); es más ruidoso rascarse. Entonces si bien es darle muerte a un ser, el sufrimiento que percibimos causar no se equipara al recibido, nuestra molestia constante no sacía su venganza frente a la inmortalidad de la especie enemiga.
¿Cuánto odio pueden generar los mosquitos? Podríamos armar un concurso competitivo para ver quién les tiene más odio, habría al menos tantos concursantes como gente que se cree blanco predilecto de picaduras; si encontráramos la manera de medirlo con rigor, nos llenamos de plata.

Los mosquitos son fundamentales en la historia humana.
Son fundamentales en la historia humana, los mosquitos, porque son una prueba, la demostración más irrebatible de la inexistencia de Dios.
En un mismo cosmos, si uno lo piensa, o uno u otros, por lógica. En su infinita reincidencia, en su insignificante daño, en su ineludible molestia, y mucho más que las espectaculares guerras y hambre (calamidades divinas), los mosquitos niegan la existencia celestial.

Los mosquitos tienen, además, una relación compleja con las moscas.
No tanto porque en su vida cotidiana tengan vínculos directos; más bien me refiero a la relación que tienen lo que en el mundo humano se llama mosca y lo que se llama mosquito.
Como enemigo suele agrupárselos. Raid: mata moscas y mosquitos. Los deja bien muertos. Sucumben frente a la misma sustancia, sí, pero en cambio en el mano a cuerpo las moscas son cien veces más diestras.
Sin embargo ambos insectos tienen una diferencia mayor; un punto donde sus existencias se bifurcan en caminos negativos, simétricamente opuestos.
Veamos. Un plato de sopa donde se posa una mosca, aunque sea un instante, sería desechado por una gran cantidad de gente. Mucha más, asumo, que la que tiraría una sopa tocada por un mosquito.
Es que las moscas dan asco por frecuentar nuestros excrementos. En cambio los mosquitos acuden a nuestra sangre, parientes vulgares del gran Conde (ese que, por su parte, demostró que la vida eterna sólo es posible si uno está eximido de reflejarse en los espejos). Una sopa manchadita en sangre, vaya y pase, pero en heces, mejor ayuno.

Excrementos y sangre: en realidad ni moscas ni mosquitos quieren la sopa. Ambos explotan nuestro aparato digestivo; su proceso de nutrimento es un sistema que abarca varios cuerpos, varias especies.
Unos van por lo que nuestro cuerpo discrimina negativamente, por todo lo que nos sacamos de encima escabrosamente. Los otros, por lo que nuestro cuerpo selecciona, por la síntesis más fecunda los alimentos; nuestra riqueza básica y lograda, tesoro vital, que de tanto en tanto se desparrama en nuestras palmas cuando aplastamos un mosquito recién comido, con nuestra sangre aún no transformada en la suya, sino hinchándole el estómago como bombita de agua –y, aún así, mueren sin ruido.

Monday, December 18, 2006

Entre paréntesis, ¿quién sos?

Quien pierde su agenda sufre como loco: pierde un mapa de su vida en el mundo, un mapa del mundo de su vida. ¡Cómo se agitan esos desdichados! Especialmente los adultos, es decir las personas independientes, justamente porque esa falta delata la interdependencia. Los unos y los otros constituyéndose mutuamente: las agendas son artefactos de lazo, de registro y organización de puntos del caos.

Junto al nombre y datos de cómo hallar una persona, en algunos casos se agrega una muy breve descripción identificatoria: “Ernesto Tames (plomero)”, “Claudia (amiga de Cuchu)”, cosas así, mínimas definiciones de quién es quién. El ingreso de un desconocido a mi agenda (o sea su acceso al campo de los conocidos) tiene un bautismo: establecer, en dos palabras entre paréntesis, cuál de sus acciones en el mundo lo hacen parte de mi mundo.
Entonces la agenda no sólo registra ciertos puntos de la dispersión social sino que decide cuál rasgo o práctica de su existencia es la primordial. El paréntesis designa identidad. En esas dos palabras se condensa y revela la construcción del mundo del dueño de la agenda. (Hay, por ejemplo, agendas que a cada persona le suponen un teléfono de “oficina”, con espacio para aclarar a qué “empresa” pertenece; los puntos sociales existen en tanto agentes de una organización empresarial. En esas agendas, el criterio de definición funcional de las personas está preestablecido y no liberado al escritor -¿o acaso hay agenda sin escritura?)

Cada rotulado seguramente se reconocerá en la definición que le guardan las agenda ajenas, pero objetando que quedan cosas fuera, que él además de técnico de computadoras es padre ejemplar, mago en potencia y mucho más. Lo que cada uno piensa de sí: con eso los paréntesis definitorios no tienen piedad.

El mundo humano podría ser relatado presentando a las personas sólo como figuran en las agendas de los otros. Un personaje es exclusivamente novio de Cinthya, otro ni más ni menos que vendedor de cocaína, otro el ciruja de Melián y Congreso. La trama social según el modo en que cada quien funciona para los otros, suprimiendo toda autoconciencia. Mientras, la conciencia puede jugar a imaginar el contenido de los paréntesis donde uno existe, limitado pero confirmado, más allá de uno.

Sunday, November 19, 2006

Reseña Los Pichiciegos

Soldaditos, bravos muchachitos - Ensayito sobre los pichis

Marcelo Cohen

Entrevista

La salud de nuestros hijos

Niño con globo. Lo golpea hacia arriba y algún costado. En principio el globo es fiel al golpe y sale disparado continuando su sentido. De pronto, como si chocara con una barrera de aire solidificado, reduce su velocidad y varía de dirección; a partir de allí, su destino cambia de dueño, abandonando el designio infantil (manteniéndolo como inercia prehistórica) y entregándose a la compleja combinación entre lo irregular de su forma, los vaivenes de la brisa y, también, el agite y las dilataciones y contracciones del aire apresado en su interior. ¿Hacia dónde resulta que va el globo?

Niño, atento, calcula el lugar y se ubica allí a tiempo. Vuelve a golpear. Vuelve a observar su determinación y lo imprevisto del medio, vuelve a adaptarse al resultado; para una vez más decidir una dirección y una vez más seguir la mezcla entre su fuerza y el caos. Podría pasar horas así, impulsando y persiguiendo y sudando y sonriendo.

Wednesday, November 08, 2006

Piu

¿Cuál es el estatuto global de lo nacional? Lionel Messi tira pistas.

Aunque todavía no sea un Hombre Post-Organico, sobre el que advierte Paula Sibilia.

Mientras, Daniel Link no cesa de pensar cómo hacer política desde un teclado ("Link y yo" era un título demasiado obvio para la entrevista)